viernes, 15 de mayo de 2026

Prácticas de Crianza. La saga III "Ya no se les puede ni tocar..."

Escrito por Enrique Arrúa

Mayo de 2026

"Ya no se les puede ni tocar" expresa una queja que no es difícil oír, aún en la actualidad. Las imágenes siguientes muestran algunos de los castigos que se aplicaban hasta no hace mucho tiempo y de manera cotidiana, por ejemplo, en las escuelas. Seguramente reconocerás (si no que sufrido) alguna de estas formas: 

Tomado de https://www.facebook.com/seloexplicoconplastilina?

Te invito a compartir en los comentarios si conoces otros tipos de castigo y nos cuentes si sufriste alguno de ellos. 

Para llegar a nuestro presente en el que estas prácticas dejaron de ser aceptadas, te invito a observar algunos antecedentes. Simultáneamente, te pido que pienses en familiares o personas conocidas tuyas que tengan 80, 64, 37, 27, 12 y 5 años. Mientras llegan a tu memoria estas personas, te cuento:

I

Niñez no es un concepto que se refiere a un estado biológico permanente e inmutable a lo largo de la historia humana, es una construcción social que evoluciona y cambia, que transita de la niñez protegida, o violentada, ignorada e invisible, a la de la época actual, la de las niñas, niños y adolescentes sujetos de derechos.

Vamos con la primera persona en la que te pedí que pienses, familiar o conocida de 80 años. Esta persona nació en 1946, el mismo año en el que un investigador llamado John Caffey (1), encontró evidencia de violencias ejercidas en contra de niñas y niños de 2 años, hallazgos que le permitieron por vez primera la identificación médica del maltrato infantil.

Estos hallazgos fueron: fracturas múltiples. Hematomas: los niños y las niñas mostraban acumulaciones de sangre entre el cerebro y el cráneo. Ausencia de explicación traumática al no existir una historia clínica de accidentes graves que justificara las lesiones y las familias no ofrecían explicaciones coherentes. Lesiones específicas en los extremos de los huesos, causadas por fuerzas de tracción o torsión violentas. 

Caffey planteó la hipótesis de que estas lesiones no eran accidentales, sentando las bases para lo que más tarde se conocería como el Síndrome del Niño Maltratado (SNM).

Figura 1. Recreación visual de hallazgos radiológicos compatibles con traumatismo pediátrico no accidental, basada en los estudios de John Caffey (1946). La imagen ilustra fracturas metafisarias y de huesos largos. Imagen generada mediante Inteligencia Artificial para fines educativos.

¿Qué niñez vivió la persona de 80 años en la que piensas? Pudo haber sido una infancia protegida. O no, en tal caso, apenas comenzaba la historia del reconocimiento médico de la violencia física y extrema contra la infancia.

II

Ahora, observa a esa persona de 64 años que trajiste a tu memoria y que nació 16 años después de los hallazgos de Caffey. El 7 de julio de 1962 se publicó El Síndrome del Niño Maltratado, escrito por el Dr. C. Henry Kempe (2).

Figura 2. Recreación visual de la literatura fundamental sobre maltrato infantil (década de 1960-70), que marcó un cambio de paradigma en la medicina legal y la protección de niñas, niños y adolescentes. Imagen conceptual obtenida a través de IA.

Este documento es considerado el punto de partida de la protección infantil moderna. Antes de él, los médicos ignoraban las sospechas de violencia, pero el estudio de Kempe obligó a los médicos a involucrarse y a diagnosticar. Usó los descubrimientos de Caffey para demostrar que las lesiones no eran causadas por accidentes ni por enfermedades raras sino por familiares o cuidadores. Impactó en la jurisprudencia y en la creación de leyes que obligaran a los médicos a reportar sospechas de maltrato a las autoridades. Contribuyó también a la creación de protocolos para la atención del problema. 

¿Qué niñez vivió la persona de 64 años en la que piensas? Pudo también haber tenido una infancia protegida. O no, en tal caso, apenas comenzaba a prestarse atención al problema desde los aspectos médico y legal.

III

Quien tenga hoy 37 años, habrá nacido en 1989, el año en que las Naciones Unidas (ONU) adopta la Convención sobre los Derechos del Niño. México la ratifica en 1990 y desde ese momento el país queda obligado a cumplir con sus artículos. Si desde hace 36 años en México las niñas, niños y adolescentes son sujetos plenos de derechos ¿qué eran antes de 1990, te lo puedes imaginar?

Y después…

¿Qué significa ser sujetos plenos de derechos?

¿Puede la persona en la que piensas, de 37 años, haber vivido su niñez como niña, niño o adolescente sujeto pleno de derechos? ¿Puedes dialogar con esta persona y hacerle esta pregunta?

IV

Quien haya nacido hace 27 años, lo habrá hecho simultáneamente con la NOM-190 del 1999, que fue actualizada en 2005 como NOM-046-SSA2-2005, que obliga al personal médico a notificar al Ministerio Público cualquier caso detectado o sospecha de violencia familiar o sexual en niñas, niños y adolescentes. Se cuenta hace 27 años con instrumentos para la denuncia del sector salud que se mejoran hace 21 años.

Por aquellos años nace la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que será derogada en 2014. La persona, joven de 27 años en quien piensas, ¿ha recibido los beneficios estas leyes y normas? ¿Por qué?

V

Hace apenas 12 años, cuando nace la niña, niño o adolescente que tienes en tu pensamiento o frente a ti, también lo hace, en 2014, la Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes. ¿Sabes en qué se diferencian la Ley de Protección de 2000 de la Ley General de Derechos de 2014?

Características

Ley del 2000 (derogada)

Ley del 2014 (vigente)

Define a niñas, niños y adolescentes como

Objeto de cuidado y tutela.

Sujetos con derechos propios.

 

Orientación

 

Asistencialista: Ayudar

Garantista: Asegurar el ejercicio de todos sus derechos.

Instituciones principales

DIF con enfoque familiar y asistencial.

Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes SIPINNA

Intervención

La niñez interviene solo si se lo permite y autoriza autoridad adulta

El derecho a ser escuchado en cualquier proceso legal.

Acompañamiento y Protección Legal

Difusa y sin mecanismos de denuncia.

Protocolos para la detección y restitución inmediata de derechos.

¿Qué sabes de la niña o niño de 12 años? ¿Se le garantizan sus derechos? ¿Cómo lo sabes o cómo te das cuentas que goza -o no- de los mismos?

VI

La niña o el niño que nació hace 5 años tiene aún más protección que los nacidos hace 12 con la Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes de 2014, porque el 11 de enero de 2021 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una de las reformas más importantes a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA), conocida popularmente como la "Ley Antichancla", que se destaca por la prohibición explícita del uso del castigo como método correctivo o disciplinario:

 Hasta aquí queda expuesta parte de la historia de la niñez en México, de 1946 a 2026, 80 años. Es una parte en la que deja sin evidenciarse desde dónde y con que principios las personas adultas de todos los tiempos ejercen la crianza de las siguientes generaciones. En principio, se recurrirá a la experiencia infantil personal e historia familiar, luego incidirán la sociedad, cultura y educación de cada época. Pueden renovarse las prácticas o permanecer sin cambios las más arraigadas. 

Por ejemplo, en 2014, hace 14 años apenas, se reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos. ¿Qué sucede entonces con quienes son personas que no fueron nunca reconocidos como sujetos de derechos? ¿Cómo pueden padres y madres, abuelas y abuelos, cuidadores y cuidadoras interactuar, criar, relacionarse y educar a sujetos de derechos? ¿Tú qué opinas?

Una respuesta poderosa la podemos encontrar en 2021, hace 5 años, con la reforma a la Ley general de derechos de niñas, niños y adolescentes, la reforma antichancla, que se destaca, como quedó dicho, por la prohibición explícita del uso del castigo como método correctivo o disciplinario. Existe una contradicción, mientras se legisla en 2014 con los más altos estándares y conocimientos sobre las niñas, niños y adolescentes, 7 años después, en 2021 aún se debe hacer una prohibición legal explícita porque se continúas aplicando castigos correctivos y disciplinarios y violencias diversas sobre las niñas, niños y adolescentes. ¿Qué prácticas de crianza prevalecen y por qué piensas que eso ocurre?

Hay opciones que nos permiten enriquecer el conocimiento de mis prácticas de crianza. Por ejemplo, cuando busco colegio, jardín o maternal. Pudimos haber escuchado hablar sobre escuela tradicional, o militarizada, o alternativa, o nueva escuela, entre tantas otras. O haber oído nombres como Freinet, María Montesori, Freire, Piaget, Rita Zetina o Rebsamen... se trata de pensadores que dieron y dan distintas perspectivas sobre la educación. ¿Cuáles son las expectativas de cada persona sobre la escuela para sus niñas, niños y adolescentes? 

Fuera de nuestros contextos familiares hay muchas opciones, para conocerlas y optar por alguna de ellas, se pueden elaborar listas con las expectativas propias, por ejemplo, ¿la escuela que me interesa considera a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derecho? ¿Cómo lo hace? ¿Involucra a la comunidad sobre esos principios? ¿Podemos aprender de esos mismos principios? 

Se dice que cada persona carga una mochila desde la niñez. Unas las traen ligeras, cargadas de cuidados y buen trato, otros pesada por maltrato y sufrimientos. Y con ellas a cuesta se establece relación con las siguientes generaciones, pero... podemos decidir qué guardamos, de qué nos deshacemos y qué le aportamos. 

 

(1) John Caffey (1895–1978) fue un médico estadounidense considerado el padre de la radiología pediátrica.

(2) C. Henry Kempe (nacido como Karl Heinz Kempe; 1922-1984) fue un pediatra estadounidense de origen alemán, mundialmente reconocido como el pionero en la identificación y el tratamiento médico del maltrato infantil. Su publicación más famosa es El Síndrome del Niño Maltratado

Las leyes aquí señaladas las puedes consultar en https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ind

Lecturas sugeridas:

“El descubrimiento de la infancia. Un proceso que aún continúa” se puede consultar en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.520/pm.520.pdf

“La infancia y sus etapas en la historia” se puede consultar en: https://alegatos.azc.uam.mxfile:///C:/Users/jearr/Escritorio/1594-Texto%20del%20art%C3%ADculo-3185-2-10-20210615.pdf

“Trabajadores infantiles en la Ciudad de México (1920-1934)” se puede consultar en: https://www.aacademica.org/susana.sosenski/9.pdf

“Trabajo Infantil. Un impedimento para una infancia escolarizada” se puede consultar en: https://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v10/pdf/area_tematica_09/ponencias/0737-F.pdf

 


jueves, 7 de mayo de 2026

PRACTICAS DE CRIANZA. La saga II El juego 1a parte

 

PRÁCTICAS DE CRIANZA. La saga II

EL JUEGO 1a parte

Escrito por Enrique Arrúa

07/05/2026


I

 El juego y tú

¿Tú juegas actualmente? ¿Qué actividades realizas que te permiten afirmar “sí, yo juego”? ¿Y para qué juegas? ¿Eres una persona que juega sola o acompañada? ¿Si no juegas por qué no lo haces?

¿Recuerdas haber jugado en la niñez, a qué juegos y a qué edades? ¿Y cómo te sentías mientras jugabas y después de jugar?

Por último, ¿recuerdas comentarios que hicieran personas adultas u otros niños o niñas sobre tus juegos y forma de jugar, y si así fuera, qué decían? ¿Son recuerdos agradables?

II 

La niñez y el juego

La niñez es valorada actualmente de manera muy distinta a un pasado no muy lejano en el que las familias eran muy numerosas, a pesar de la alta mortandad infantil, los niños y las niñas estaban invisibilizadas y eran tratadas como personas adultas pequeñas, obligadas a trabajar desde edades muy tempranas.

Actualmente las familias son menos numerosas, los niños y las niñas reciben mayor consideración y cuidado de parte de sus familias y personas cuidadoras, mientras el contacto directo con otras personas y presencia en espacios públicos es menos cotidiano, especialmente en los centros urbanos. (*)

Las personas interesadas en las prácticas de crianza lo están porque visibilizan a las niñas, niños y adolescentes, se hacen cargo de ellas y ellos, les cuidan, protegen y salvaguardan sus derechos y tienen interés en revisar sus prácticas como forma de conocerles mejor, intervenir mejor y contribuir así a su desarrollo saludable.

Aunque todas las personas están capacitadas para jugar, esta actividad se relaciona fácilmente con la niñez y la adolescencia. Es vital prestar atención a las formas de su juego, identificarlas para comprender cómo inciden en su desarrollo, si las promovemos o prohibimos y para qué lo hacemos.

Por ejemplo, tú, cuando les observas y consideras que están jugando, ¿qué hacen?, ¿cómo y cuándo? ¿Cómo respondes cuando consideras que una actividad no es un juego, aún cuando alguien afirme que lo es? De qué se trata, qué emociones y sentimientos te provocan a ti, y a ellas y a ellos.

III 

Pero… ¿Qué es el juego?

Si dirigimos nuestra atención al entorno social encontraremos muchos significados y definiciones en torno al juego. Seguramente nuestra adhesión a una forma de definir el juego estará determinada por las expectativas que tengamos hacia nuestros niños, niñas y adolescentes.

Aquí van algunas propuestas para que construyas tu propia definición de esta actividad, las contrastes con tus experiencias y observaciones.

Imagínate una caja o bolsa de la que vas tomando palabras o frases con las que puedas afirmar:

Para mí el juego es...


¡Puedes incluir todas las palabras y frases sugeridas y las que desees agregar hasta sentir la emoción de haber construído tu propia definición de juego!

Luego de crearla, cotéjala con la siguiente información tomada de Juan Delval (**)  y revisa si se ajusta, a tu gusto y parecer, a alguna de estas teorías:

 “Teoría del excedente de energía”. Herbert Spencer:

Esta visión sugiere que el juego es una forma en la que los niños y los animales jóvenes descargan la energía sobrante que no han necesitado utilizar para las actividades de supervivencia. Al no tener que trabajar para alimentarse o protegerse gastan ese vigor acumulado en actividades lúdicas.

“Teoría del descanso o recreación”. Richard S. Lazarus:

Lazarus, a diferencia del anterior, con esta corriente plantea que el juego sirve para recuperar fuerzas tras realizar actividades que generan fatiga o estrés. El juego actúa como un alivio o una distracción que permite al organismo regenerarse

“Teoría del ejercicio preparatorio o pre-ejercicio”. Karl Gross:

Propone que el juego es un entrenamiento para la vida adulta. Al jugar, el niño ejercita instintos y funciones que le serán necesarios cuando crezca, por ejemplo, los juegos de persecución como preparación para la defensa o los juegos de cuidado como preparación para la crianza

“Teoría de la recapitulación”. Stanley Hall:

Esta teoría de corte evolucionista sostiene que el niño a través de sus juegos atraviesa y recapitula las etapas por las que ha pasado la especie humana a lo largo de su historia, como la etapa de cazador, recolector o constructor.

Existen muchas teorías más acerca del juego, pero, sobre todo a partir de este momento, nos interesa conocer la que cada persona lectora construya basada en su propia historia, su propia experiencia. Te agradecemos, desde ya, nos compartas en los comentarios tus reflexiones, opiniones y sugerencias para continuar con el tema y digas qué aspectos del tema quieras que sigamos jugando en las siguientes colaboraciones. ¡Hasta la próxima!

martes, 28 de abril de 2026

PRÁCTICAS DE CRIANZA. La saga. Premio y castigo.

 

Escrito por Enrique Arrúa

28 de abril de 2026

Esta colaboración está motivada por los comentarios de una lectora en mi publicación Prácticas de crianza, La Saga I Puntos de partida. Con su autorización, establezco el siguiente diálogo con ella y con su texto.

Ella escribe “…yo digo que las prácticas de crianza son aprendizajes necesarios para procurar un desarrollo integral y saludable de niñas, niños y adolescentes…”.

Con esta afirmación ella aporta a la definición de las prácticas de crianza los conceptos integral y saludable. De acuerdo con ella podemos afirmar que se enriquece la definición, ya que hay prácticas de crianza que no contribuyen al desarrollo infantil, que no son integrales ni son saludables.

Si retomamos el juego “Yo digo… tú dices” de la colaboración anterior, ahora,

Si ella y yo decimos

LAS PRÁCTICAS DE CRIANZA SON ACCIONES PARA PARTICIPAR, CUIDAR Y CONTRIBUIR AL DESARROLLO INFANTIL DE MANERA INTEGRAL Y SALUDABLE EN SUS DIFERENTES ETAPAS Y ÁREAS DE DESAROLLO

Ustedes dicen….

Participen en los comentarios.

Continúa la lectora: “…insistiré en que es algo por aprenderse porque de antemano no siempre sabemos qué hacer en cada etapa de desarrollo”, y área de desarrollo, agrego yo. En próximas colaboraciones abordaré estos dos temas. Sin embargo conviene adelantar que desde el nacimiento y más allá de la ayuda y con la ayuda que puedan recibir, la mayoría de las madres van a aprende, a satisfacer las necesidades y a comunicarse con su hijo o hija que se expresa por medio de un lenguaje no verbal, en la mayoría de las ocasiones a través de llantos que la madre aprende a diferenciar. Pregunta, ¿qué interrumpe ese mutuo conocimiento? ¿Tendrá que ver la aparición del lenguaje verbal? ¿Qué opinas?  

“Recuerdo que de pequeñas” continúa nuestra lectora “cuando mi mamá nos llevaba al mercado, a mi hermana y a mí nos decía: quédense ahí sentadas un momento en lo que compro el jitomate, ambas asentíamos con la cabeza…”

Así me las imagino yo, con la ayuda de la IA

“…pero acto seguido cuando mi mamá se volteaba, yo efectivamente me sentaba mientras me inventaba algún juego mental durante la espera, ejemplo, observar el color de los zapatos de la gente que pasaba por ahí; ver si por el piso pasaba algún camino de hormigas; cantar la de un elefante se columpiaba, hasta que mi mamá se desocupara, pero mi hermana no, ella se echaba a correr, se escondía, iba a coger jitomates de otros puestos para comérselos, siempre encontraba otros niños que como ella andaban deambulando por el mercado y terminaba haciendo amigos…”

Desconozco la edad tuya y de tu hermana, pero me las imagino a partir de la anécdota que nos compartes. Conocer la edad cronológica permite comprender la normalidad de una conducta esperable, que no deseable, la capacidad, o no, de seguir instrucciones y cumplir reglas y en qué contextos, de lo contrario se corre el riesgo, entre otros errores, de la patologización y la victimización de niñas, niños y adolescentes desobedientes por parte de las personas cuidadoras. Al inicio menciono una edad cronológica porque existe también una edad en desarrollo, tema que será parte de otra colaboración.

Lo narrado hasta aquí, deja en evidencia las diferentes necesidades de niños, niñas y adolescentes con la de las personas adultas responsables de ellas y ellos. El primer paso para la solución de estas contradicciones es reconocer la diversidad y divergencia de necesidades.

La diversidad

¿RECONOCES A LA DIVERSIDAD COMO UNO DE LOS PILARES PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PRÁCTICAS DE CRIANZA INTEGRALES Y SALUDABLES?

La mamá hace una exigencia a las niñas para ella poder satisfacer su necesidad de realizar las compras, necesidad que no es la de ellas. Ellas responden como pueden: una, al parecer tiene más recursos que le permiten seguir la instrucción y al mismo tiempo se apoya a sí misma realizando juegos mentales, y la otra se aleja mientras hace nuevos amigos, mientras juega, mientras roba jitomates... 

Luego, “Cuando mi mamá había hecho su compra, desquiciada buscaba a grito pelado a mi hermana jaloneándome mientras la buscaba, cuando la encontraba le daba algún jalón de orejas que ella esquivaba para luego gritonearnos a las dos, esa historia se repetía siempre…”

La historia se repetía siempre, escribes, y me imagino un mercado relajado, seguro, donde la mamá sabe, como siempre, que una de sus hijas la desobedecerá, se alejará y aun así, las deja. No ocurre en el mercado lo que podría suceder en un supermercado que sin “dejarlos” en algún lugar, con mayor frecuencia niños y niñas preescolares y de menor edad expresan su inconformidad con espléndidos berrinches. Tema de otra colaboración que publicaremos en Pensar en Voz Alta: El berrinche (sano…) Porque también hay del otro. Y recientemente me han propuesto incluir: el berrinche no expresado.

Así que en tu historia se reafirma lo que en la colaboración afirmamos: las emociones están siempre presentes, pueden pasar inadvertidas, inexpresadas, o como en este caso, con el desquiciamiento materno aderezado con gritos indiscriminados y jalones de orejas, también, indiscriminados.

“Esta historia se repetía siempre que salíamos al mercado y mi hermana, más o menos obedecía si mi mamá le compraba alguna chuchería”.

PREMIO Y CASTIGO

 ¿SON EFECTIVOS?

 

¿Qué diálogos te imaginas sugeridos por estos dibujos hechos con IA?

 

La práctica ignora que con la compra de alguna chuchería estimula y refuerza una conducta deseable para la madre, sin embargo, deja en evidencia que está enseñando a la niña a NO aprender a responsabilizarse si no es a cambio de alguna chuchería. Es decir, prácticas de crianza sustentadas en premios y castigos. Estas conductas si no se modifican conducirán a conductas adultas dependientes, físicas y emocionales. Es más difícil trabajar reglas y consecuencias (donde cada edad exige formas diferentes), comparado con la “practicidad” y la “facilidad” de un premio (alguna chuchería) o castigo (chancleteadas, jalones de orejas)  que; sin embargo, tendrán consecuencias presentes y futuras, generalmente desagradables.

“Así que mi crianza, en esos casos estaba sujeta al comportamiento de mi hermana, si desobedecía, nos chancleteaban a las dos y si le compraban algo para que obedeciera, me beneficiaba porque a mí también me compraban una chuchería”.

"Democráticamente", reciben parejo chucherías y jalones de oreja. Quedan en evidencia tanto la incapacidad de discernimiento como el NO reconocimiento de la diversidad que, como quedó dicho, es un concepto fundamental para unas prácticas de crianza saludables.

“En fin, ahora de adulta, pienso que era una chinga para mi mamá tener que ir al mercado sola llevándonos a las dos, que teníamos comportamientos e inquietudes bien distintas”

Sería interesante conocer como siendo hija de la injusticia llegas a la comprensión y quizá empatía y solidaridad con mamá.

“En su lugar, hubiera aplicado la de llevar correas ja ja ja ja, no, bueno, si me pongo creativa hubiera involucrado a mis hijas en la compra de mandado, les hubiera dicho “haber, sostengan la bolsa, en lo que yo echo el jitomate, a ver tú ve y paga y que te den el cambio” capaz así las cosas, las mantenía entretenidas sin que se me escaparan”

Es tan sorprendente como frecuente que la primera respuesta sea la represión: llevar correas. Pero te resignas, diviertes y das paso y vuelo a tu creatividad. Y das en el clavo. ¿Qué hago?, te preguntas. Lo que tú harías: que tú y tu hermana participaran.

-  Algo que la niñez hace siempre con placer es participar. Pero hay un mundo adultocéntrico que no se lo permite, porque las niñas y los niños se pueden caer, se pueden cortar, se pueden lastimar, no son rápidos, se tardan, no se pueden vestir solos, no combinan bien, no saben escoger, se distraen, son torpes, comentan, preguntan mucho… ¡Y en tu historia, en el contexto de un mercado mexicano, cuántos atractivos/distractores se pueden encontrar!  

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   De manera natural los niños y las niñas experimentan, exploran el mundo que les rodea (si se les permite), y construyen y representan a través del juego en general y del jugo simbólico, en particular, lo hacen “como sí…”

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-  Como tú lo propones, al participar aprenden a apoyar, ayudar, a compartir e involucrarse: abres la bolsa mientras yo… Le pagas a alguien mientras recibes (y cuentas) el cambio… Participan…

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Por último, llamas a estas actividades “entretenimiento”. ¿Será? ¿No hay más? ¿O se será que el aprendizaje está tan devaluado que es impensable que sea  colectivo y placentero? ¿Será que a la niñez la entretenemos? ¿La integramos o marginamos?

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Muchos temas emergentes de tu comentario los iremos desarrollando en próximas colaboraciones en Pensar en Voz Alta.

Te agradecemos a ti y pido a todas las personas a que participen, escriban sus comentarios, que colaboren para enriquecer la experiencia y el diálogo. 


Hasta la próxima.

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