Escrito por: Enrique Arrúa
Me felicitaron a través de mensajes por el día internacional del hombre, por desinterés mío desconozco quien lo promueve. Quiero compartirles mi reflexión sobre uno de ellos.
Los hombres somos felicitados por el trabajo que diariamente “realizan para su comunidad, sociedad y familia al mismo tiempo de promover la igualdad de género”.
La primera parte del entrecomillado me llevó a pensar si acaso el autor, autora o autore del mensaje piensa que las mujeres o las personas no binarias no trabajan y como consecuencia no contribuyen con su comunidad, sociedad y familia. Pero, sin embargo, me asombra que los hombres seamos felicitados por “promover la igualdad de género”.
Sobre cualquier área de la vida de las personas se puede reflexionar y buscar una respuesta a esta afirmación de que los hombres promovemos la igualdad de género. Por ejemplo, la deportiva: la participación de las mujeres deportistas en los juegos olímpicos modernos. Un poco de historia:
1.- “Los juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, con el aplauso de las mujeres como recompensa” (1). Dicho por: Pierre de Coubertin, considerado uno de los grandes (hombres) fundadores de los juegos olímpicos modernos.
2.- Inicialmente los fundadores (hombres) se negaron a la participación de las mujeres deportistas, pero ellas al parecer “se les colaron” en los Juegos Olímpicos de 1900 celebrados en París, participaron de manera extraoficial y fueron limitadas, de acuerdo con los organizadores (hombres), a participar en los deportes de “naturaleza femenina”.
3.- Los deportes de “naturaleza femenina” permitidos fueron: golf, croquet y tenis en los que llegaron a participar, extraoficialmente, un total de 22 mujeres de entre unos 1000 atletas no mujeres en los juegos de 1900.
4.-Cada vez eran más quienes se ponían a favor (hombres) de la participación de las mujeres... ¿Se lo creyeron? Reescribo: Cada vez eran más quienes se OPONÍAN (hombres) a la participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos modernos.
5.-El movimiento estaba encabezado por el Papa Pío XI (hombre y santo) guía de una campaña en contra de las mujeres en el deporte, pero nada pudo hacer ante la presión que ejercía el movimiento feminista. ¿El movimiento feminista? Bueno…
Sí, en ese momento, y aún antes y aún después, son las propias mujeres las que promueven la igualdad de género. Así sea la mujer deportista o en cualquier otra actividad humana, campesina o astronauta, científica, cocinera, investigadora, política y hasta simplemente transeúnte, en ningún caso aparecen “los hombres” como promotores de la igualdad de género. Incontables biografías, documentales, películas, testimonios, investigaciones muestran que la igualdad de género es conquista (inacabada) de las propias mujeres.
Inacabada conquista porque mientras existan congéneres deportistas como los Rubiales, como los policías de la moral, fiscales como los Carmona cómplices feminicidas, los directores o actores como los Bertolucci y Brandon compinches y violadores, periodistas como los Andrés Roemer violador, los asesinos de las Bertas Cáceres y las Mariel Franco…. Agrégale… Por esto inacabada. (Y no agotan el tema porque faltarían otros tantos asuntos como el del sistema de cuidados, y el de los ingresos económicos, y el de la participación política, y … y …)
Obvio que conozco y soy amigo de hombres respetuosos con las mujeres y lo son también con otros hombres, respetuosos con las niñas y con los niños y respetuosos de las expresiones diversas de otras personas. Aun así, pocos de mis respetuosos amigos y conocidos son promotores de la igualdad de género y muchos menos denunciantes de la violencia de género. Y aun así, hay un puñado de hombres imprescindibles. Pienso en uno, en Felipe Carrillo Puerto, muy nombrado por estos días.
Felipe Carrillo Puerto es el nombre que llevará el nuevo aeropuerto internacional de Tulum. Para reconocerlo, para recordarlo. Carrillo Puerto nació en Yucatán y entre otras acciones por la que es reconocido y recordado, en 1923, siendo gobernador de su estado natal, reconoció los derechos políticos de las mujeres para votar y ser votadas, y por primera vez en México trabajaron mujeres en la administración pública. Un año después fue asesinado, luego de ser destituido por un golpe de estado, fue fusilado (por hombres) y sus medidas que reflejaban y expresaban la lucha de las mujeres de entonces, quedaron sin efecto. Su obra y compromiso tan excepcional con la igualdad de género no pueden entenderse sin la figura de su hermana, Elvia Carrillo Puerto, conocida como la monja roja luchadora junto a otras mujeres por sus derechos políticos y sociales.
Es grotesco pretender arrebatar, robar e ignorar malintencionadamente la lucha de las mujeres y sus logros para ponerlas en manos precisamente de aquellos que históricamente lo han impedido. Es más, cuando los hombres no excepcionalmente sino mayoritariamente reconozcamos la igualdad entre las personas, dejarán de tener sentido tanto los días del hombre como de la mujer.