En mis recuerdos tu presencia, tus acciones son tan ambivalentes, conmigo nunca fuiste violento, mi madre te soporto mucho. Durante años he tenido cierto resentimiento hacia ti por ello, pero hoy es día del padre, intento ser objetiva, ¿fuiste un buen padre?
Creciste en una familia grande con siete hermanos, un padre albañil con problemas de alcoholismo y una ama de casa que era violentada frecuentemente, porque tu padre le había hecho el favor de formar una familia con ella pese a ser madre soltera.
Recién me enteré que esa pequeña fue producto de un ataque sexual, un tema que era tabú. Fue una niña despreciada por tu padre, siempre te dijo que no era tu hermana y fue mandada a vivir con su abuela materna.
Era el México de los 50´s, las mujeres servían para formar familias y soportar abusos.
Tu ambiente familiar nunca fue
cordial, a tu corta edad saliste de casa para servir como mozo, a tu padrino, a
una maestra, aprendiste de la peor manera labores cotidianas. Cuando regresaste
a casa, no tuviste el mejor acceso a la educación, eras inteligente y curioso,
pero no basto. De forma limitada terminaste la primara, años después una
carrera técnica, no quisiste condenarte al oficio de tu padre, sabías la
importancia de la educación, apoyaste a tus hermanos para que ellos consiguieran
una carrera.
Tuviste tu primer hijo a corta
edad, limitados 20 años, simplemente lo fuiste, al final tuviste tres hijos.
Nunca fuiste un buen compañero, fuiste egoísta, mujeriego, abusador, todo el paquete
del mexicano machista promedio del país.
Hay malos recuerdos, me hiciste
crecer con miedos, con limitaciones, no hagas, esto, no hagas aquello, te
puedes lastimar, pero también me hiciste amar viajar en carretera, alimentaste
mi gusto por la fotografía, la primera cámara que tuve en mis manos fue la
tuya, aun la conservo, te debo ese gusto, ese talento, simplemente hacia fotos
como respirar, era innato, te lo debo a ti.
En lo material no me puedo
quejar, tú y mi madre siempre me dieron juguetes, ropa, nunca me quede con
antojo de nada, siempre fuiste un exagerado a la hora de ir al súper o comprar
bizcochos. Bastaba con decirte quiero esto para que semanas después me
sorprendieras, recuerdo el telescopio, el videojuego, entre otros, eran usados,
pero ahora me doy cuenta que si me escuchabas.
Durante mi vida adulta me has
apoyado en esas locas mudanzas, Hidalgo, EDOMEX, Oaxaca, Xalapa, CDMX, recorrer en auto
de Ciudad Juárez a Ciudad de México, fuiste un cómplice silencioso y distante,
pero ahí estuviste. Fuiste el único que fue a verme a Huatulco cuando se
terminó esa relación de 11 años, no hablamos mucho al respecto, pero tu
presencia fue suficiente para reconfortarme. Fuimos a la playa, comimos
langosta, vimos el atardecer.
El tiempo siguió pasando,
cuarenta y seis años con hartos eventos, pero entre mis mejores recuerdos está
el momento es que te confesé mi preferencia sexual, me habías llevado al
aeropuerto, era diciembre del 2016, me iba a NYC, no quería irme sin decírtelo,
tu respuesta fue, “está bien”, te bajaste del auto y me abrazaste. ¡Me sentí
feliz!
Los últimos años no han sido nada
fáciles, hay un abismo entre nosotros, has sido grosero, distante, indiferente,
con problemas de salud, no te justifico, pero te entiendo, nunca tuviste un
buen ejemplo de padre, tampoco los recursos o disposición para romper el
patrón, pero la vida sigue, estamos envejeciendo, es la parte más dura de
crecer, saber que en poco tiempo ya no estarán o estaré.
Toca reconciliarse con el pasado, voltear y darme cuenta que no debo ser injusta, cuando te necesite estuviste, me he quejado porque no eras cariñoso, pero me basta ver las fotos de mi niñez, recordar esas tardes en la playa, esos abrazos de despedida, para darme cuenta que pese a todo, has sido un buen padre.
¡Te quiero!
