jueves, 27 de mayo de 2021

PENSAMIENTO REVERSIBLE Y SEXUALIDAD

 

PENSAMIENTO REVERSIBLE Y SEXUALIDAD

 

Escrito por: Enrique Arrúa

El pensamiento reversible aparece y se desarrolla desde la edad preescolar. La capacidad de poder reconocer la diversidad de aspectos y características de objetos y sucesos, operarlos y razonar de manera inversa luego de haber llegado a un resultado permite considerar al pensamiento reversible como una de las características que mejor definen a la inteligencia.

En la educación preescolar se estimula y ejercita el pensamiento reversible, y es en el territorio de las matemáticas y como antecedente del incipiente razonamiento matemático donde es más fácilmente observable. Por ejemplo, de un conjunto de objetos irregulares por su color, forma, textura y tamaño, se pide a las y los preescolares que los agrupen de acuerdo a alguna de las características mencionadas. De tal manera, si la instrucción del facilitador no lo especifica, las niñas y los niños podrán crear subconjuntos de acuerdo a un color: rojo, amarillo, azul...; o a una forma: triángulo, cuadrado, círculo...; a una textura: rugosa, lisa, suave... o a un tamaño: grande, mediano, chico...

En su desarrollo, las y los preescolares comparan la integración de los nuevos conjuntos. Quienes hayan optado por el color, comprobarán que en los subconjuntos rojo, amarillo y azul, los objetos también se integran con sus otras características: formas, tamaños y texturas. Si la elección es la creación de subconjuntos de acuerdo a la forma, en los subconjuntos de los triángulos se encontrarán también colores, texturas y tamaños diferentes. Y así sucesivamente, de modo que es posible reconocer y crear y recrear subconjuntos de acuerdo a la diversidad de las características que los componen.

Hasta aquí se puede afirmar que el pensamiento reversible permite reconocer que una cosa es lo que es de acuerdo a alguna de sus características, pero también y simultáneamente, es otra cosa.

Por otra parte, la sexualidad humana (*) es el nexo del sexo con sus aspectos biológicos y reproductivos, psicoemocionales y socioculturales, por lo tanto, la sexualidad está presente a lo largo de toda la vida, incluso desde antes de nacer, de acuerdo a las expectativas que se generan desde la gestación; además de los aspectos biológicos, reproductivos y psicoemocionales, obviamente involucrados, se encuentran los socioculturales, que inciden sobre la sexualidad y el futuro de quien aún no nace, es decir, los colores a vestir, los juguetes a jugar, los sentimientos a mostrar u ocultar, los estudios y trabajos a realizar, los comportamientos sociales a actuar, entre otras proyecciones y expectativas que moldearán las conductas socioculturales a adoptar, o bien, rechazar.

Las personas adultas que hayan superado el pensamiento mágico, o sea, que no se burlan de las cosas que dicen mal las niñas y los niños, pueden nutrirse de la experiencia por la que pasan (y pasamos) todes les preescolares.

En algún momento de esta etapa del desarrollo, las niñas y los niños prestan atención a algo que pareciera que oyen por primera vez: Se dan cuenta de que su madre o su padre llaman “mamá” a “su abuela” o “papá” a “su abuelo”. Han entrado al entramado mundo real donde van descubriendo que alguien es lo que es, por ejemplo: “ella” es mi mamá, y yo soy su hijo o hija”, pero “también mi mamá es hija de alguien, y ese alguien es ¡mi abuela!: así que mi mamá es mi mamá pero también es hija de mi abuela, y mi abuela es mi abuela y también es la mamá de mi mamá. Lo mismo ocurre con otras relaciones, por ejemplo, la o el maestro, de quienes un día descubren que, además de ser su maestra o su maestro, son también mamá o papá de otre.

Antes de esta aceptación, que es un proceso de conocimiento y no un decreto, ocurrirá que el niño o la niña insista aún durante algún tiempo en que si “mi abuela es mi abuela”, entonces “mi abuela no puede ser tu mamá”. En este período, el pensamiento aún es irreversible. Para una o un preescolar en el período irreversible es suficiente su afirmación, sólo existe lo que pueden percibir, es lo que él o ella pueden entender y, por lo tanto, afirman contundentemente, y nada les hará suponer que deban demostrar lo que afirman. Las personas cuyo pensamiento irreversible queda sin evolucionar desde la edad preescolar son fácilmente reconocibles en la edad adulta por su incapacidad de poder integrar y aceptar cualquier punto de vista divergente con el suyo.

Un par de ejemplos:

Uno: los niños no lloran. A pesar del pensamiento estereotipado, machista y sexista de la persona que alecciona con esta consigna, algo tiene ella de inteligencia, ya que no comete la imprudencia de llegar a un cunero a aleccionar a los recién nacidos con pene con su arenga “los niños no lloran”. Saben, a pesar de su inhumanismo, que en ese momento su aleccionamiento sería ridículo y un fracaso, ya que en un cunero lloran a todo pulmón o duermen plácidamente quienes acaban de nacer, ya sea con pene o con vagina. Sería grotesco escucharles decir la quijotada “Oídme, los recién nacidos con pene, sabed que los hombres no lloran”.

Sin embargo, esto imaginado como grotesco en un cunero, ocurrirá fatalmente en el contexto de una educación machista y sexista. Mensajes como estos les son emitidos a ellas y ellos cuando no tienen ninguna capacidad reflexiva para comprender el mensaje, mensaje que es reforzado por quien los emite, personas relacionadas a ellos y ellas emocionalmente (frecuentemente, entrelazados el amor y el miedo), contando con todas las asimetrías de poder posible contra niños y niñas y empleando los reforzamientos de premio y castigo.

Dos: El reconocimiento de la madre. El pensamiento reversible crea las condiciones cognitivas para reconocer en la madre a una mujer, y a esa mujer madre reconocerla también como hija, tía o hermana de otras personas, características que, aunque diversas, la ubican dentro de un sistema de relaciones, el familiar. Esa mujer madre forma parte también de otro conjunto que es el de las mujeres madres que, a su vez, se encuentran en un conjunto mayor aún: las mujeres. El conjunto de mujeres se conforma también del conjunto de las mujeres no madres. De tal manera que se pueden conformar muchos grupos de mujeres, a vía de ejemplo: Mujeres madres por decisión personal, mujeres madres a consecuencia de violencia sexual. Mujeres no madres por decisión personal, mujeres no madres por esterilidad. Mujeres madres y mujeres no madres trabajadoras. Mujeres madres y mujeres no madres trabajadoras dentro del hogar pero no fuera de él. También mujeres que viven solas, que trabajan en fábricas, que son universitarias, sexoservidoras, modelos, campesinas, políticas, monjas, modistas... Y es posible continuar ya que las mujeres también pueden ser amorosas, rústicas, fuertes, débiles, amables, introvertidas, entusiastas, malas, creativas, agresivas, empáticas, rudas, impulsivas...

¿Qué dice un pensamiento patriarcal adulto, por lo tanto, irreversible, de la madre? Es una mujer, ante y por sobretodo, buena. El mandato exige que toda madre sea buena, buena madre. Todo pensamiento patriarcal irreversible y egocéntrico dictará que una madre es “buena”. Basta su afirmación. El dictamen del estereotipo dice que lo que hace a una buena madre son sus sacrificios, cuidados (a su familia, a su familia extendida y, si lo tiene, a la familia de su marido, por lo menos), vigilante, sufriente y amorosa, entre otras sinónimas cualidades que reducen a la mujer madre a una sola condición, ser madre, para desaparecer a la mujer. Esta pseudoeducación “cuaja” en y desde la etapa del pensamiento irreversible y el pensamiento mágico: mamá ya no es mujer, solo es madre.

Las feministas han asestado golpes al sistema patriarcal que ha sabido asimilarlos: que las mujeres estudien, que las mujeres sean ciudadanas, que las mujeres trabajen, no ha llevado a las catástrofes apocalípticas que el mismo sistema pronosticaba y por lo que había que evitar e impedir la igualdad y equidad que reclamaban las mujeres. Así que, dado que no hubo apocalipsis, el estereotipo de la madre más retrógrado pudo actualizarse: la buena madre puede también ser trabajadora fuera del hogar, también puede tener y administrar y gastar su dinero (en y para el bienestar de la familia), también estudiar en su tiempo libre, y si quiere, que también tenga participación política.

Pero la sexualidad se entremete y, si la mujer madre TAMBIÉN quiere decidir sobre sus derechos sexuales y reproductivos (**), ya no es una buena madre, porque desde que es madre ya no es mujer y si quiere ser mujer y madre, la combinación, dice el pensamiento irreversible, no irá por buen camino: muy probablemente el resultado será una mala madre. Y si no es madre pero antepone, además de sus otros derechos, los sexuales y reproductivos y cometiera también el “desatino” de decidir no ser madre, se está, claramente, dice el patriarcado, ante una mala mujer. La amenaza del apocalipsis reaparece: si una mujer decide no reproducirse, no reproduce la vida pero tampoco la fuerza de trabajo, que es reproducida por la mayoría de las mujeres.

Desde la edad preescolar, en la etapa del pensamiento irreversible, la madre es despojada de sus cualidades de mujer. Esta disociación de la madre y las demás mujeres impactará la construcción de la sexualidad, aunque de manera diferente, a niños y niñas, mujeres y hombres.(***)

La educación en la sexualidad libre de estereotipos, basada en el reconocimiento de las etapas de desarrollo contribuye al desarrollo de la sexualidad saludable. En el período irreversible se pueden afianzar, a través de la violencia física y emocional, los peores estereotipos. En cambio, puede educarse en las experiencias significativas, en lo que las niñas y los niños experimentan, por ejemplo en los varones, reconociendo la expresión del dolor que les produce una lesión y en el desahogo que les puede producir el llanto. A su vez, las y los preescolares aprenden a reconocer su cuerpo como fuente placentera y a nombrar lo que sienten sensorialmente, lo que proviene de su experiencia, nombrar su cuerpo. En cada una de estas experiencias va implícita la construcción de su sexualidad, aprenden que llorar no es una definición de ser un hombre o mujer, que expresar alegrías y tristezas es propio de niños y niñas, pero, les dirá después el pensamiento reversible, expresar alegrías y tristezas es cosa de todas y todos: es condición humana.



(*) Organización Mundial de la Salud, (OMS): La sexualidad es un aspecto central del ser humano que está presente a lo largo de su vida. Abarca el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. Se siente y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas, roles y relaciones. Si bien la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas ellas se experimentan o expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. Fuente: La salud sexual y su relación con la salud reproductiva: un enfoque operativo [Sexual health and its linkages to reproductive health: an operational approach] ISBN 978-92-4-351288-4 © Organización Mundial de la Salud 2018

Disponible en https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/274656/9789243512884-spa.pdf

(**) Existen varias fuentes disponibles, por ejemplo, Derechos sexuales y reproductivos: un asunto de derechos humanos. ISBN: 978-607-729-345-3 D. R. © Comisión Nacional de los Derechos Humanos 2017 Disponible en https://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/cartillas/2015-2016/car-Derechos-Sexuales-reproductivos.pdf

(***) Para reflexionar sobre la construcción de la sexualidad basada en estereotipos existe abundante información sobre violencia sexual y de género. Ver los argumentos de los violadores, las defensas y en las sentencias de las y los magistrados. Son ilustrativos los casos de la manada en España o los porkis en México. Las sentencias sobre delitos que implican la sexualidad y los estereotipos de género asombran y evidencian a las y los magistrados. Se pueden encontrar ejemplos en https://equis.org.mx/entregan-premio-garrote-del-publico-a-juez-mexicano-por-sentencia-mas-sexista/.


martes, 4 de mayo de 2021

“¡MALUMA PROVOCA INFARTOS CEREBRALES!”


Escrito por: Azalea Marrufo

Hace algunas semanas celebré con una muy querida amiga su cumpleaños. Sólo ella y yo por el tema pandémico; aunque sin pandemia, hubiera sido igual, no es mujer de multitudes. Cenamos juntas, platicamos largo, nos echamos un par de vinitos y por supuesto escuchamos música. Empezamos con Chabela Vargas, pasando por los Caifanes, el soundtrack de la película Underground y cuando se iban agotando las opciones de lo que nos gusta, le hice una confesión: con el confinamiento, ya he escuchado miles de veces lo que me gusta, ya me aburrió, ya llegué al grado de empezar a escuchar reguetón. Con su habitual tono sarcástico me respondió: ¡qué bajo has caído, no lo puedo creer de ti!; afirmé con la cabeza y nos echamos a reír, acto seguido le pedí que pusiera en su reproductor a Maluma, escuchamos Felices los 4 y La respuesta que canta con Becky G, hasta bailé y ella se divirtió mucho viéndome hacer el ridículo.

Como los años no pasan en vano, y ella y yo ya somos gente de cuarto piso, el sueño nos ganó, no supimos nada más hasta la mañana siguiente. Descubrimos que estábamos muy crudas, así que me despedí para regresar a mi casa y hacer lo propio en estos casos -hidratarme, ducharme, volver a hidratarme, descansar y comer unos buenos chilaquiles para sudar la cruda-, afortunadamente era domingo, no había que trabajar.

Cuando nos despedimos esa mañana, quedamos de hacer videollamada el martes para compartirnos los avances de nuestras respectivas tesis de maestría que tanto hemos postergado. Llegado el martes, mandó mensaje para cancelar porque no tenía luz y por tanto no tenía señal de wifi; así que recorrimos la sesión para el jueves.

La esperé, no se conectó

El jueves, a la hora acordada, le mandé la liga de la plataforma desde la cual haríamos la videollamada; la esperé, no contestó, no se conectó; no me alarmé porque supuse que una vez más se le había ido la luz; así que sólo me limité a pedirle que se comunicara cuando pudiera.

Siguiente día, tampoco tuve noticias de ella. Volví a preguntarle por mensaje si todo estaba bien, no hubo respuesta. Empecé a sospechar que su ausencia se debía a posibles problemas de salud de alguno de sus familiares, ese sábado habíamos hablado largo de su pariente hospitalizado. Evité alarmarme y volví a mandarle mensaje pidiéndole que cuando pudiera, se comunicara para saber si estaba bien, no quería importunarla.

Llegado el sábado, sí que me preocupé, me decidí a marcarle, pero ella se adelantó, me llegó por WhatsApp una imagen de ella en el hospital, se me desbordó el corazón, de repente, entró una llamada, era ella, contesté de inmediato, pero desconocí la voz. Se trataba de su mamá hablando desde su celular para avisarme que mi amiga había sufrido un infarto cerebral, enmudecí.

Me explicó su mamá que desde el miércoles había sido hospitalizada, que estaba en terapia intensiva y que recién el sábado la habían subido a piso, que ya estaba consciente. Le pregunté si podía visitarla, me dijo que si, que ella haría las gestiones necesarias para que la visitara al siguiente día.

Como rata en quemazón, caminaba de un lado a otro sin sosiego; no podía creer lo que pasaba, no lo entendía, ¿por qué?; ¿por qué le pasó esto a ella? Siempre se había caracterizado por ser una mujer sana, solíamos hacer bromas sobre mi precaria salud porque la de los achaques siempre era yo.

¿Por qué a ella?

Empecé a buscar información, nada cuadraba, entre los factores de riesgo de un infarto cerebral se encuentra la edad, le pasa a personas mayores de 60 años, ella recién había cumplido 44, los habíamos celebrado juntas; hipertensión, no lo sé; diabetes, negativo; sedentarismo, negativo; es fotógrafa de naturaleza, siempre anda viajando con Leica su perrita; obesidad, para nada, acaso 2 o 3 kilitos de más; tabaquismo, no fuma; colesterol elevado; negativo mantiene una dieta sana; es más frecuente en hombres, ella no lo es; es más frecuente en hispanos y afroamericanos; bueno, es mexicana; antecedentes familiares, negativo; nada cuadraba.[1]

¿Ictus, infarto cerebral, derrame cerebral?

Pero qué es exactamente eso de un infarto cerebral, cuando lo pensaba, imaginaba una vena de la cabeza reventándose y un montón de sangre esparciéndose por todo el cerebro, eso suena más a un derrame cerebral, ¿serán lo mismo? Me puse a investigar.

Parece que el mejor término para llamarlo es ICTUS; ya que los demás nombres hacen referencia, más bien, a tipos de ictus. Se trata de una lesión que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo en alguna zona del cerebro.

Los síntomas aparecen súbitamente y progresan deprisa. Puede iniciar con dolores intensos de cuello, cabeza, seguidos de vómito, mareos al grado de no poder mantenerse en pie, tartamudeo, dificultad para hablar o comprender, vista borrosa, adormecimientos de extremidades entre muchos otros que pueden llegar hasta la pérdida de consciencia.

Este trastorno brusco de la circulación puede ser de dos tipos. Alrededor del 80% de los ictus son isquémicos; es decir, una arteria se tapona, generalmente a consecuencia de un trombo, y corta el flujo de la sangre hacia una zona del cerebro. El segundo tipo es el que está causado por una hemorragia cerebral por la rotura de algunas ramas arteriales.[2]

Mientras leía imaginaba a mi amiga experimentando todos esos síntomas, sola en su departamento, cayendo aparatosamente al piso y su perrita Leica aterrada ladrándole, me estremecí, pero ¿quién la auxilió?; ¿cómo llegó al hospital?; ¿cuánto tiempo pasó antes de recibir atención especializada?; ¿qué secuelas le habrá provocado? Seguí leyendo.

Sin duda un evento vascular cerebral es una emergencia médica y cada minuto cuenta. Está claro que entre más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, es mayor el daño; siendo las principales secuelas: la parálisis, problemas cognitivos, del habla, de visión, de coordinación motora y por supuesto una falta de atención oportuna puede ocasionar la muerte.

El infarto cerebral es la principal causa de discapacidad; en México representa la quinta causa de muerte[3], en Colombia[4] y Uruguay[5]  es la segunda causa de mortalidad entre su población; en España es la primera causa de muerte entre las mujeres[6] y desde hace un par de décadas, la incidencia en personas menores de 60 años ha venido aumentando.[7]

Su esencia intacta

Pasé muy mala noche investigando y tratando de entender lo que le había pasado a mi amiga. A penas empezó el día me preparé para visitarla en el hospital, se encontraba en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” el mejor lugar que tiene este país para atender estos casos, eso me daba cierto alivio. Cuando llegué ya me esperaba su mamá en la puerta, a pesar del contexto pandémico no pudimos evitar abrazarnos fuertemente, me dio el pase, me llevó a la zona de ingreso y mientras me cerraba el ojo, le decía al guardia que era su sobrina, me solicitaron una identificación y no cupo ninguna duda, era su sobrina porque mi amiga y yo, por afortunados azares del destino, compartimos apellidos, por eso le digo prima.

Logré ingresar sin ningún contratiempo siguiendo, por supuesto, el debido protocolo sanitario. Me temblaban las piernas mientras ascendía por el elevador, se encontraba en el tercer piso. Mi mayor temor era encontrar un bulto inerte, rodeado de cables y tubos, que ya nada era capaz de hacer por sí mismo, que ya no pensaba, que ya no se reconocía ni me reconocía, que había perdido su esencia, su identidad.

Cuando la vi, no pude acercarme de inmediato, tuve que pasar por otro filtro sanitario. Finalmente, cuando me acerqué yacía como dormida, dos tubos salían respectivamente de su nariz y boca, otros cables de sus brazos y varios aparatos que medían no sé cuántas cosas la rodeaban.

Hola prima, soy Azalea, le dije cuando me acerqué; sin abrir los ojos, pero con voz potente, aunque atropellada por los tubos que la invadían, me gritó: ¡Esto es culpa tuya, por ponerme reguetón, ves lo que provoca Maluma! Me solté a reír y los ojos se me llenaron de lágrimas porque no sólo estaba viva, sino que su esencia estaba intacta, esa era mi amiga, siempre fuerte, siempre sarcástica.

No pudo hablar mucho más, se encontraba débil y mareada, pero me bastó ese “reclamo” para sentirme aliviada y saber que estaría bien. Luego de varios estudios y un par de semanas en el hospital fue dada de alta.

La rehabilitación tardará al menos unos seis meses quedando entre las principales secuelas su incapacidad para deglutir, ahora sólo ingiere líquidos nutritivos a través de una sonda pues perdió el peristaltismo faríngeo que conducen el alimento hacia el estómago; así como el movimiento de la epiglotis que evita que el alimento se vaya hacia los pulmones. Afortunadamente, no es un daño irreversible, con rehabilitación podrá volver a tragar.

Por supuesto, ni Maluma ni el reguetón provocan infartos cerebrales, tan sólo se trata de la sarcástica expresión que le oí gritar en el hospital cuando la volví a ver y que me llena de alegría cada que la recuerdo porque ella no perdió su esencia, ni yo perdí a mi amiga, a mi prima.



[1] Fernández, Antonia; Renú, Jornet Arturo; Urra, Nuin Xabier; Chamorro, Sánchez Ángel (2018) Factores de riesgo del Ictus. CLINIC Barcelona Hospital Universitari. 20 de febrero de 2018. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/ictus/factores-de-riesgo

[2] Buena vida (2019) Cómo sé si estoy teniendo un Ictus. El País. 20 de enero de 2019. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2019/01/17/buenavida/1547747445_998779.html

[3] Secretaría de Salud (2019) Enfermedad vascular cerebral (EVC) entre las primeras causas de muerte. 27 de octubre de 2019. Disponible en: https://www.gob.mx/salud/prensa/enfermedad-vascular-cerebral-evc-entre-las-primeras-causas-de-muerte

[4] UN Periódico digital (2019) ¡Cuidado! El cuerpo avisa el infarto cerebral, segunda causa de muerte en Colombia. Universidad Nacional de Colombia. 14 de junio de 2019. Disponible en: https://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/cuidado-el-cuerpo-avisa-el-infarto-cerebral-segunda-causa-de-muerte-en-colombia/

[5] CARVE 850 (2020) Cinco uruguayos mueren por día por ACV. Radio CARVE 850. 29 de octubre de 2020. Disponible en: https://carve850.com.uy/2020/10/29/cinco-uruguayos-mueren-por-dia-por-acv/

[6] Linde, Pablo (2019) Lo que las mujeres ignoran de su primera causa de muerte. El País. 15 de octubre de 2019. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2019/10/15/actualidad/1571148447_996810.html

[7] FEDACE Daño Cerebral (2017) ¿Cómo minimizar los daños causados por el Ictus? CINFA Salud. 23 de octubre de 2017. Disponible en: https://cinfasalud.cinfa.com/p/ictus/