miércoles, 21 de mayo de 2025

Relatos desde el insomnio: Palestina, el primer genocidio del siglo XXI.

 ¡Aquel que desconoce su historia está condenado a repetirla! En este momento parece no tener sentido, conocemos la historia, se repitió hasta el cansancio, en el cine, los museos, literatura, toda la información generada sobre el Holocausto. Pero estamos condenados por la soberbia, la ambición y el poder. 

   
    Perder el sueño no es nada nuevo, la ansiedad después de la pandemia es una constante, pero esta madrugada me lo arrebata un video que me dejó apabullada.


    Al fondo, escombros una pequeña parte del territorio palestino que ahora se ha reducido a ruinas, un perro sale huyendo con un botín que lo alimentará y sobrevivirá un par de días más, ¿Pero que lleva en el hocico? Prefiero no escribirlo, esos segundos son brutales.


    

    La deseperanza en la humanidad me hace llorar  y suspirar, algunas veces desearía no saber del resto de la humanidad, que no me importara,  como aquella frase de Thomas Gray, "la ignorancia es la felicidad", estás líneas no van a cambiar nada, pero que sirvan de desahogo, porque no podemos hacer otra cosa.


    La información cada día es abrumadora, las declaraciones de los líderes sionistas son brutales. Entre ellas, "si los niños palestinos tienen que vivir en coladeras y pasar hambre, que así sea". Esa sentencia se acerca poco a poco, la ONU alerta que si no entra ayuda humanitaria a la brevedad 14 mil bebés corren el riesgo de morir en tan solo dos días y más de 930 mil niños sufrirán hambruna.





    Mai Elawawda, responsable de comunicaciones de la organización benéfica Medical Aid for Palestinians, le dijo a la BBC desde el sur de Gaza: "El futuro es absolutamente desolador"."Tras más de 19 meses de hambruna forzada, deshidratación y desplazamiento, no sabemos cuánto tiempo más podremos aguantar".


        Hagamos un poco de historia, el conflicto inició en 1946, Inglaterra, interviene para que los judíos puedan asentarse en un territorio que no le pertenece a los sionistas, el autoproclamado pueblo de Dios. 


    Estamos viviendo lo que podemos calificar como el ataque bélico más brutal de lo que va del Siglo XXI. Algunos teóricos afirmaron que la WW2 jamás debía repetirse, que los ataques a los judíos era la memoria de lo que jamás debía ocurrir de nuevo. Pero la realidad después de un año que se lleva un ataque sistemático al pueblo palestino, de la forma más brutal, cruel y en tiempo real. 


    El acceso a una red social como instagram nos ha permitido ser testigos de las historias de muchos palestinos que buscan la empatía del mundo al mostrar la forma en que sobreviven, pequeñas carpas, montando un huerto, cuidando niños, en fin, se convierten en sus últimos testimonios, muchos de ellos han muerto. 


    El ejército sionista y los colonizadores civiles, muestran la cara más ruin del ser humano, crueles, despiadados, burlones. "Los palestinos no son personas, son una plaga que debe ser erradicada", para que ellos ocupen su lugar en el mundo. 


    Argumento más descabellado, ese territorio tenía una población, una cultura, patrimonio, los antiguos campos de cultivo llenos de olivo, templos, todo ha sido reducido a cenizas. Miles de niños con sueños, familias que tenían décadas sobreviviendo han dejado de existir. Abundan las fotos, los videos, las imágenes de Google Maps del antes y el después. 


    Limpieza étnica en su máximo esplendor, ahora los dejan morir de hambre y de sed, nunca fue una guerra, siempre ha sido un genocidio, una barbarie, aquel atentado de octubre fue un plan orquestado para conseguir el ansiado territorio. 


    No sabemos qué esperar, la geopolítica mundial está mostrando sus fichas, por un lado Trump, su insensibilidad, declaraciones llenas de ignorancia y resentimiento, convertir la franja de Gaza en un gran resort para vacacionar. 


     Por su parte Benjamín Netanyahu junto con su gabineta declarando que en los próximos días se llevará un ataque a gran escala, quieren el control completo del territorio a la brevedad. La ayuda humanitaria será organizada por empresas estadounidenses privadas, cualquier palestino tendrá que someterse a un registro biometrico si desea recibir "ayuda". Si el sistema encuentra antecedentes de terrorista podrá ser ejecutado de inmediato. Que preocupande que eso ocurra. 


    Pero no falta la ironía, el pasado 9 de mayo se conmemoró el triunfo soviético contra la Alemania nazi hace 80 años, el Día de la Victoria. Resaltando las glorias pasadas y mostrando el poderío actual, de fondo un conflicto con Ucrania, que lleva tres años, en menor escala, con lucha por los recursos de ese trozo de tierra. 


   Vladimir V. Putin desplego ante el mundo el poderío bélico de lo que otrora era una gran potencia, al lado de la que se erige como la gran potencia emergente, China el gigante asiático que le está demostrando a USA que más de 5000 años de historia los respaldan y van a sobrevivir, en medio de las tensiones por la guerra de aranceles que inicio con el segundo mandato del presidente estadounidense. 


    Llevamos cinco meses del año 2025, han sido momentos vertiginososo, la gran autoridad del Vaticano falleció, las preocupaciones por las profecías de Nostradamus se hicieron latentes, luego la calma por lo que ocurrió. 


    Pero hay un miedo constantes al ser gobernados por la peor calaña, millonarios sin principios o ética humanitaria, no hay calificativo que alcance para describir lo que hemos presenciado. Las declaraciones de los líderes, el silencio e indiferencia de millones.


    No me preocupa el fin del mundo, me preocupa nuestra lenta destrucción, parece que no será la AI, será el colapso por la ambición, la terquedad y la supuesta superioridad étnica, en el contexto de la sexta extinción masiva. 


    Somos el mamifero dominante sobre la faz de la tierra, por nuestra "inteligencia" y capacidad para adaptarse. Lo único que hemos demostrado es que somos la especie más peligrosa, porque destruye el único planeta en donde puede sobrevivir.

Somos la especie que nos llevará al fin de una era, estamos antes las paradojas trágicas de la historia 

domingo, 4 de mayo de 2025

Cuando nos convertimos en sacos de nostagia.

    


A pesar de mi personalidad introvertida y tímida, sobreviví a la infancia, odié la adolescencia, es una etapa que no recuerdo con ningún afecto, el bachillerato fue aceptable. El mejor momento fue llegar a la Universidad, aprendí de filosofía, reflexioné y cuestioné muchas cosas que daba por sentadas.

    En esa época tenía dudas sobre mi preferencia sexual, pero lo acepté una década más tarde, a pesar de las malas decisiones y uno que otro descalabro terminé convirtiéndome en una mujer adulta orgullosa de si. 

    Cursar la primaria no fue fácil, más allá de mis problemas para socializar, tuve lento aprendizaje, me costó tanto aprender a leer, pero cuando lo logré me refugié en un montón de libros, uno diferente me acompañaba cada noche bajo la almohada, no era la mejor literatura, pero gracias a ellos aprendí a leer rápido, llegando al bachillerato mi lugar favorito era la biblioteca.

    También me evadí con un montón de plástico alemán de la marca Playmobil, mis padres me regalaban cada día de reyes y en cualquier otro momento cuando tenían oportunidad. 

    Llegué a tener un enorme bote amarillo lleno de esos juguetes,  de diferente temática, aún conservo unos pocos, esas pequeñas figuras de 7.5 centimetros se convirtieron en compañeros de juegos, crecieron conmigo, me sumergía en su tímida sonrisa para no encarar el miedo que tenia cada día por salir al mundo.

    Actualmente me auto proclamó coleccionista pro, maquillando la realidad de ser un adulto con carencias afectivas y vacíos existenciales que compensa con esa obsesiva compulsión por acumular objetos, pero bueno, eso da para otro relato. 

    Abrazo a esa pequeña que muchas veces se sintió abandonada, diciéndole, “a pesar de todo, lo lograsté”. Eres fotógrafa, has viajado, estudiaste en la UNAM, en el campus que tú querías, más allá de tu neurosis tienes varios talentos. Alfonso, tu hermano mayor se ha preocupado por ti, gracias a sus cuidados has vivido tranquila durante los años recientes. 

    Tienes pocos amigos, pero cada uno ha demostrado que te quiere, te apoyan incondicionalmente, con su tiempo, sus consejos y su compañía. Dos de mis ex parejas se han convertido en personas especiales en mi vida, actualmente compartes el andar con una hermosa e inteligente mujer con la que disfrutas el quererse bonito sin complicaciones ni dramas. 

    
    En ese contexto fue el día del niño, obviamente me sumergí en mis recuerdos, pero por alguna razón que aún no comprendo, este 30 de abril fue diferente, agradezco que mi madre siga viva, tal vez sea esa ansiedad de pensar en el futuro, esa frase que pesa pero escuchas ocasionalmente, “tal vez sea el último año”, la cercanía con la muerte me hace verla de forma inevitable, no por ello indiferente.

    Esa mujer, Gloria Quiroz Hernández, quien creció en un ambiente humilde,  con carencias e infortunio, se dedicó a que cada uno de nosotros tuviera una infancia feliz. Quería una familia numerosa, tuvo 7 embarazos, 8 hijos, sobrevivimos 3.

    No faltan los malos momentos, pero muchos recuerdos están empolvados y hasta sublimados, pero hoy me centro en lo que añoro. 

    Aquel olor que invadía la cocina cuando preparaba panecitos de nuez en capacillos de color rojo, ahora soy quien hornea galletas de nuez y conservo ese viejo cuaderno de recetas. 

    Pero el recuerdo que más evocó es una lata metálica enorme de Choco Milk, dos kilos de “chocolate” en polvo. Ella se encargó de adornar con encaje, tela de cuadritos y la figura de un pez. Su contenido me acompañó en muchos momentos, eran un montón de trozos de madera de diferente tamaño, pintados con colores chillantes. Tal vez eso explique el romance  que he tenido siempre con la madera, sus matices y olores. Sin duda soy un animal de costumbres que se aferra a los  momentos.
 

    Lo importante de esta reflexión es que nos toca perdonar y abrazar nuestro pasado, disfrutar el momento, pero sobre todo fincar nuestro futuro. Es un cliché; pero sin duda cada año nos acercamos al inevitable final, tenemos menos oportunidades para regocijarnos, abrazar a las personas que amamos, apapacharnos con esa comida o bebida favorita, seamos conscientes y construyamos el  adulto que hubiéramos querido tener a nuestro lado cuando éramos niños.