Escrito por: Azalea Marrufo
Te imaginas un tlacoyo o un taco sin sus nopalitos; alguna vez has pensado en la posibilidad de tomar jugo desintoxicante de piña, apio y nopal, pero sin nopal. Pues una plaga podría convertir esa pesadilla en realidad.
Resulta que un bicho llamado cactoblastis cactorum, mejor conocido como Palomilla del nopal, endémico del norte de Argentina, en 1926, fue introducido intencionalmente en Australia para controlar ahí la proliferación de nopales, cactácea que no es endémica de ahí, sino que fue llevada por los ingleses, quienes no andaban precisamente turisteando, en el siglo XVIII desde Brasil; dicha proliferación quería controlarse porque le estaba ganando terreno a la industria ganadera. Fue “tan efectiva” la acción de la palomilla que consiguió extinguirlo del suelo australiano eliminando 26 millones de hectáreas de nopal.
Dado su “éxito”, las larvas australianas de la palomilla fueron introducidas, por los mismos motivos a Sudáfrica, Hawái y los países caribeños desde donde su dispersión se salió de control, de tal -mala- suerte que en 1989 llegó a Florida y de acuerdo con las investigaciones su arribo a territorio estadounidense se debió a transacciones comerciales, de tierra caribeña a norteamérica, llevadas a cabo por la cadena transnacional de supermercados walmart. Actualmente, la palomilla tiene presencia en toda la península de Florida, Georgia, Carolina del Sur, Alabama, Misisipi y Luisiana, ya se encuentra a 900 km de la frontera mexicana de Tamaulipas y cada año avanza 160 kilómetros su dispersión.[1]
Sin maíz no hay país, sin nopalitos tampoco
Los nopales (Opuntia) se clasifican en 377 especies, todas endémicas de América, de las cuales 107 son originarias de México constituyéndose como el país con la mayor diversidad de nopales del mundo.
El nopal, junto con el maíz, desde tiempos remotos, ha sido una planta domesticada y fuente de alimentación de los pueblos originarios de la región y por sus múltiples propiedades, desde entonces, ha tenido también otros usos.
Por ejemplo, el nopal mexicano es el hospedador de la grana cochinilla (Dactylopius Coccus) insecto que produce el ácido carmínico, un colorante natural rojo carmesí de gran intensidad y durabilidad. En épocas prehispánicas, sobre todo en la zona de Oaxaca, fueron los mixtecos quienes diseñaron un método de crianza de dicho insecto, en nopales con menos espinas, para luego obtener un pigmento rojo que era usado para teñir textiles y decorar la arquitectura de la época. En el México colonial, para los españoles conquistadores, la exportación de la grana cochinilla representó su segunda fuente de riqueza después del oro y la plata que extrajeron del país.[2]
La grana cochinilla sigue siendo una fuente de riqueza para sus productores, ya que es ampliamente usada en los sectores textiles, alimenticios, de cosméticos, farmacéuticos; aunque a nivel industrial la mayor producción ya no está en México sino en Perú.
Actualmente, México cuenta con una importante producción de nopales tuneros, forrajeros y nopal verdura, el valor aproximando de la producción anual gira alrededor de los 3, 302. 57 millones de pesos de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
De modo que, la presencia de la palomilla de nopal es una muy seria amenaza ambiental, a la biodiversidad del país, a su historia, a su cultura y a su economía con un gran impacto a nivel global.
En 2006, de hecho, ya fueron identificadas palomillas en territorio mexicano, particularmente, en Isla Mujeres, Cancún e Isla Contoy. Se cree que pudieron haber llegado ahí desde Florida como efecto de fenómenos meteorológicos. En su momento, fueron implementadas medidas sanitarias en esas zonas logrando su erradicación de territorio mexicano en 2009; sin embargo, la amenaza sigue latente y su ingreso puede ser nuevamente por Estados Unidos o desde los países caribeños, lugares donde no se ha podido -o querido- erradicar; siendo las zonas de mayor riesgo toda la costa del Golfo de México incluida la de Quintana Roo, así como la costa del Golfo de Tehuantepec que comprende costas de Chiapas y Oaxaca, lugares en donde la plaga sería devastadora ya que ésta se reproduce hasta cinco veces al año en zonas calurosas.[3]
Sin nopales tampoco hay futuro
Dado el considerable impacto ambiental que el proceso “civilizatorio” y modo de producción capitalista han provocado en el planeta, y que no cesa, es inminente la creciente escasez de agua y con ello una seria crisis alimentaria, ante lo cual la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado al nopal como uno de los alimentos del futuro; ya que es una planta resistente que crece en climas áridos, como los que se avecinan, y que posee grandes propiedades nutricionales, hidratantes y medicinales.[4]
Es un alimento alto en fibra, rico en vitaminas y minerales (A, complejo B y C, calcio, magnesio, sodio, potasio, hierro) capaz de estabilizar los niveles de azúcar en sangre, mejorar la digestión y reducir los niveles de colesterol.
Además, es una planta que muestra una alta resistencia en climas áridos y sobrevivencia en época de sequías; ya que almacena mucha agua y requiere poca para su cultivo; por lo que se constituye como uno de los alimentos del futuro que puede garantizar la vida de las personas, de ahí que la FAO desde 2017 promocione su cultivo y consumo por todo el mundo a través de un manual titulado Ecología, cultivo y usos del nopal que ya ha sido implementado con gran éxito en Madagascar luego de la gran sequía que sufrió en 2015.[5]Dicho manual incluye consejos para explotar sus virtudes culinarias como se hace en México, con lo que podremos imaginar que en la tierra del lemur ya saben de qué hablamos cuando hablamos de una deliciosa ensalada de nopales o de una fresca agua de tuna.
Qué ironía, que el mundo que lo trató como una plaga y buscó exterminarlo, ahora vea en él una salida… mientras lo sigue amenazando.
(la foto del lemur comiendo nopal fue tomada de: https://fineartamerica.com/featured/ring-tailed-lemur-eating-opuntia-cyril-ruoso.html)
[1] Fornoni, Agnelli Juan Enrique (2020) La palomilla que devora nopales. Amenaza potencial para México. UNAMirada a la Ciencia. Disponible en: http://www.unamiradaalaciencia.unam.mx/la_prensa/consulta_prensa_pdf.cfm?vArchivoPrensa=762
[2] México Desconocido (2010) La grana cochinilla. Disponible en: https://www.mexicodesconocido.com.mx/la-grana-cochinilla.html
[3] Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (2020) Palomilla del nopal. Plaga bajo vigilancia económica. Disponible en: https://www.gob.mx/senasica/documentos/palomilla-del-nopal-104952
[4]Ortiz, Angélica (2020) El nopal es calificado por la ONU como la comida del futuro. Disponible en: https://wokii.com/wellness/el-nopal-es-calificado-por-la-onu-como-la-comida-del-futuro/
[5] FAO (2017) Es hora de poner cactus en el menú. Disponible en: http://www.fao.org/news/story/es/item/1070263/icode/

