viernes, 4 de julio de 2025

El sexo de asignación, la persona y el género... (Parte II: A partir de las ecografías...)

Escrito por: Enrique Arrúa

Sobre quien acaba de nacer se asientan dos miradas: una que ve a una persona, otra a un niño o a una niña. En la Parte I de mi colaboración afirmo que como resultado de las dinámicas de los talleres que realizaba en torno al embarazo, la pregunta más frecuente después del parto era ¿qué fue? La respuesta provenía casi siempre del personal médico que asignaba un sexo de acuerdo a la anatomía sexual que observaba en la entrepierna de quien acababa de nacer, es decir, a una parte de la persona recién nacida.

Con el paso del tiempo ¿qué fue? dejó de ser la pregunta más frecuente alrededor del parto, hasta desaparecer. ¿Qué sucedió? Sucedió que aparecieron técnicas de imagenología prenatal también conocidas como ultrasonido y ecografía, que evolucionaron como si fueran telefonía celular y aparecieron las imágenes 2d y 3d y 4d y más. Este desarrollo tecnológico influyó en mis talleres. Si antes de la imagenología yo iniciaba mis talleres así:

 

Mi actualización tecnológica me obligó a comenzar así:

 

Como antes, invito a observar la imagen. Y también como antes, a la pregunta ¿qué ven?, la mayoría de las y los asistentes intentan encontrar, en una imagen compleja, un pene o una vulva que les brinde la respuesta. Si ¿qué fue? antes era la pregunta más frecuente en el momento del parto, ahora se anticipa a las 18 semanas de gestación y la pregunta más frecuente pasó a ser ¿qué es?

La ecografía prenatal brinda mucha información que trasciende la del sexo biológico, el que se puede conocer con poca certeza desde la semana 18 de un embarazo. En cambio, se puede conocer y obtener información del estado del corazón y el ritmo cardíaco, el cerebro y la médula; tamaño, forma, posición, estructuras, edad gestacional, líquido amniótico y mucho más que permite intervenir para un embarazo saludable y el bienestar materno.

En torno al desarrollo sexual hay mucho más de un pene o vulva incipientes: se está primero ante la observación de un tubérculo genital, habrá evaluación del desarrollo urogenital, habrá en su momento indicios del sexo sugestivo... Y también sus limitantes para identificar el sexo: la posición fetal, la complexión materna, la cantidad de líquido amniótico, (in)experiencia del operador... Se necesita buena ventana acústica, una mamá delgada, un feto en posición adecuada... casi siempre hay algo que puede entorpecer la identificación y visibilización del órgano sexual que se desea conocer tempranamente. De acuerdo con las personas especialistas en ginecología radiológica hasta la impericia de una o un colega suyo puede “modificar el sexo de asignación”. ¿Cómo?, les pregunto: “Y... se pueden equivocar confundiendo el cordón umbilical con un pene o el grosor de los labios vulvares”

Para algunas personas no es importante ni necesario conocer anticipadamente el sexo biológico de quien aún no nace. Para otras, a la pregunta ¿qué necesidad se satisface al conocer anticipadamente el sexo biológico de quien aún no nace?, las respuestas siempre tienen como eje lo que se espera que sea quien nacerá en contraposición a quien realmente es, de acuerdo a los estereotipos y proyecciones de otras personas, familias, sociedad y culturas.

¿Qué se evidencia, además, cuando se produce el contacto entre una embarazada, una ecografía y personal de la medicina y/o de quienes se relacionan con la reproducción humana? En muchos casos, una relación de confianza y respeto. Pero en muchos otros casos, no. Por ejemplo -se pueden encontrar muchas evidencias en internet- cuando el o la profesional pregunta a la embarazada si quiere conocer el género de su bebé. ¿Realmente las y los llamados profesionales, cuando hacen esta pregunta creen que están informando sobre el género de un bebé? Cuando lo que realmente ven es un sexo biológico. Por si nunca lo aprendieron, género es todo aquello que se construye sobre ese sexo biológico. Sería muy, muy extensa la lista, pero sólo para ejemplificar:

  • Un niño (sexo biológico) no llora (dice el género).
  • Las niñas (sexo biológico) son débiles (dice el género).
  • Los hombres (sexo biológico) no deben estudiar diseño (el género dice que a los jóvenes se les cambia el pene por una vulva si estudian carreras de mujeres)
  • Las niñas (sexo biológico) no estudian ingeniería mecánica (el género dice que no son femeninas y les crecerá un pene en donde debería ubicarse una vulva)
  • Las mujeres (sexo biológico) son violables (el género dice que si tienen vulva y falda corta...)
  • Los hombres (sexo biológico) son proveedores y defensores de la patria (el género dice que el pene produce mucho dinero y valentía)

Esto es ejemplo de cómo una parte de la sociedad se muestra alrededor de una ecografía y habla de un sistema de salud y educativo reproduciendo estereotipos desde su campo de (des)conocimiento. Puede tratarse de incapacidad académica, pero si revisamos algunos datos recientes están ocurriendo situaciones como la siguiente: padres (varones, aclarando por aquello del genérico) que son asesorados por pediatras y ginecólogos para que las madres de sus hijos e hijas dejen, por ejemplo, de amamantar a sus criaturas y sustituyan la leche materna por la de fórmula, entre otros valores y consejos, ¿bajo qué criterio científico, se hacen dichas recomendaciones?. Tiene esta situación aspectos perversos, pero hay dos para destacar: la aparición más frecuente de mastitis y de una nueva especia de padres (varones) que se describen a sí mismos como "la nueva paternidad", la que consiste en dictar a las madres prácticas de crianza, como la señalada en cuanto a la lactancia.

Finalmente, luego de las 18 semanas de gestación es posible gracias a la información del sexo biológico, más o menos certera que proporciona una ecografía, festejar. Festejar ¿qué? La  mal llamada asignación de género, la fiesta.

Para quienes han decidido conocer anticipadamente el sexo de quien aún no ha nacido, se les tiene instrumentalizada una fiesta en la que el azul y el rosa recobran la energía debilitada desde hace algunas décadas por quienes han promovido otras perspectivas para alcanzar la dignificación del nacimiento.

 

Fabiola's Kids:por ejemplo, apoya y dice “qué es y cómo organizar una fiesta de revelación de género”, Fabiola's también ignora que es lo que se revela en realidad. Fabiola's, celebra el género con globos azules y rosas, con las expectativas y miradas azules y rosas puestas en una ecografía.

Sería interesante con quienes han llegado hasta aquí en la lectura, que realizáramos un taller imaginario, un ejercicio en el que cerremos los ojos e imaginemos nuestra vida prenatal, veamos nuestro cordón umbilical, observemos a nuestro alrededor; qué vemos, identifiquemos inseguridades, preocupaciones, intereses, qué oímos y sentimos dentro de este útero materno nuestro y nos preguntemos si esta experiencia coincide con el transcurrir de la vida exterior. Algo así como preguntarnos ¿qué pasa ahí afuera?, algo así como preguntarnos ¿de qué hubiéramos preferido que se ocuparan los de ahí afuera mientras estábamos ahí dentro?  


7 comentarios:

  1. Mirando a mi alrededor, (no puedo generalizar, pero es lo que he percibido), la importancia de la ecografía la mayoría de las veces no es el estado de la personita que viene, (eso se lo dejamos a los médicos), sino poder elegir el nombre, el color de la ropa y la decoración de la habitación asignando ahora más anticipadamente los roles que deberá ocupar de acuerdo a su sexo como dicta la "sociedad civilizada". Me repito, pero sigo considerando que estas reflexiones ayudan a ver que lo importante es el desarrollo de todas las capacidades de quien llega sin importar su entrepierna y abocarnos a eso con todo el amor y respaldo que podamos brindar como partícipes de su entorno.

    ResponderBorrar
  2. Fíjate que leyéndote, me gustó mucho el final cuando nos invitas al taller imaginario de regresar a ese momento de estar dentro y me acordé de los temazcales, ese dispositivo de la medicina ancestral mexicana que justo te devuelve a ese momento intrauterino y claro en ese escenario importa poco el sexo o el género, porque ni nos vemos, está oscuro y lo que importa es lo que sentimos, a veces placer, a veces dolor y sin duda mucho de ese dolor ha sido propinado por esa historia de sentirnos forzadas o forzados a cumplir con ciertos estereotipos de género o por pertenecer a tal o cual sexo, en fin, deja mucho en que pensar, ya si pensamos más elementalmente cuando me vuelvo a imaginar en el escenario intrauterino de aquel primer momento, hubiera preferido que se preguntara si acaso no tenía frío (porque soy refriolenta) jajajaja. Gracias por la reflexión.

    ResponderBorrar
  3. Muy buena segunda parte sobre este tema! Interesante leer cómo cambian las preguntas y las dinámicas en torno al nacimiento con el avance de la tecnología, pero que en definitiva, siguen sin resolver las cuestiones de fondo. Hablando de tecnologías, creo que lo positivo de ellas (en este caso las ecografías) es la prevención en temas de salud, poder anticipar escenarios que con una intervención temprana podrían evitar daños en el o la bebé o la madre, incluso la muerte. Pero por otro lado, y aquí lo extrapolo a otros ámbitos, la tecnología ha llegado para quitarnos el misterio, la creativadad, el encanto de la espera, la libertad del azar e incluso, del pensamiento. Pareciera que necesitamos controlarlo todo, saber exactamente dónde estamos parados, qué hacer o no hacer (de acuerdo a quién?), encasillar no solo los géneros, sino también quienes somos y cómo nos comportamos en cada situación. Las fiestas de revelación de género, o las Baby Shower parecen haber llegado para quedarse, porque si los padres no están interesados en ellas, son los amigos o familiares que se la organizan (y cómo negarse?) y en torno a ellas toda la catarata de productos y servicios a la venta. Capitalizar aún más el nacimiento, por si no fuera suficiente con el costo de las ecografías o la epidural que le aplican a las madres para evitar el dolor del parto. Siento que cada vez más nos transformamos en ovejas (blancas) más que en seres inquietos dispuestos a pensar fuera de la caja y en esto incluyo la mirada que tenemos sobre el género de las personas. Qué importante es cambiar esa mirada y educar a quienes nos llevan de la mano por estas construcciones: educadores, médicos en general, filósofos, comunicadores, políticos, etc. Es un trabajo que debería atravesar a la sociedad toda y cuánto camino nos queda por recorrer aún. Afortunadamente, hoy al menos estamos hablando sobre ello. Abrazo grande! Como siempre un placer, leerte....

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Patricia, gracias siempre por tus comentarios, éste, en particular, me encantó, justo porque visibiliza ese elemento mercantilista de fondo, donde la experiencia de nacer es un negocio más, para el cual se naturalizan prácticas como las que señalan, que no hacen sino acentuar la cosificación de todo, convirtiéndolo en mercancía. En fin, ojalá pronto te animes a escribir algo para este blog, ya saber que estás cordialmente invitada y será un honor tener una colaboración tuya. Abrazo.

      Borrar
    2. Hola, Azalea! Muchas gracias por tu comentario! Con respecto, a lo último, estoy en ello jejeje Te mando un fuerte abrazo!

      Borrar
  4. Yo soy de la generación pre-ultrasonidos… así que se enteraron en el parto de que era niña, para desilusión de varios. Y fue ahí donde empezó toda esta construcción de expectativas y de esfuerzos para que fuera un ser bien adaptado a mi “ser niña”.
    Pero ahora, al poder saber desde antes cual es el sexo de la criatura, la vorágine comienza desde antes y estos seres llegan a un mundo que ya está construido en función de lo que se espera de ellos y ellas por su sexo. Y con construido me refiero a lo que mencionaron antes que yo en los comentarios, cuarto pintado de color adecuado, ropa apropiada para el sexo, los juguetes correspondientes. Y una familia, y me refiero a toda la familia y amistades, no solo mamá y papá, que ya tuvo tiempo de ir elaborando sus propias historias de cómo se va a relacionar con ese ser, a partir de su ser niña o ser niño. Antes, como se enteraban cuando ya estabas ahí, tenían que ir haciendo sus historias ya sobre la marcha, al mismo tiempo que se resolvía el día a día y se enfrentaban a un ser con necesidades, características y peculiaridades más allá de su sexo.
    Es increíble como se puede desvirtuar algo, si bien la información que proporcionan estas tecnologías tiene implicaciones importantísimas para efectos de salud y prevención, parece que se trata de insumos para campañas publicitarias y consumo. Y al final, lo central, lo verdaderamente importante, que es ese nuevo ser, queda desdibujado entre tantas banalidades. ¿quién ve realmente al nuevo ser?
    Además, coincido contigo Enrique, este giro a implicado un retroceso en el terreno de cuestionar y desmantelar estereotipos.
    Definitivamente súper interesantes estas entregas sobre el tema, dan mucho que reflexionar. Otro gran tema que tocas es el de las nuevas paternidades, da para un post completo. Porque hay una vertiente que son hombres que consideran que ejercer su paternidad, es decirles desde su ser padres, como se deben ser madre a las madres. Tremendo.
    Abrazos

    ResponderBorrar
  5. Mi ardilla 🐿️ se quedó girando en la última pregunta... Tocas un tema super interesante "la vida prenatal". La etapa pre verbal y la construcción de la psique. El papel de la dinámica social en la salud de las vidas en cuestión y como se deja de invertir en estos temas y sin embargo hay mayor oferta en el mercado para la fiesta... Que información para la preparación!

    ResponderBorrar