Escrito por: Azalea Marrufo
La incursión de las mujeres en el mercado laboral como reclamo de su derecho a un trabajo digno y bien remunerado ha llevado a 7 de cada 10 mujeres a formar parte de éste; sin duda es un logro de la lucha feminista, pero quedan aún muchos pendientes, porque para la gran mayoría de ellas, sus trabajos ni son dignos, ni están bien remunerados; siguen asociados a roles de género -asistencia, limpieza, cuidado- y lo más drástico de todo es que eso no impide que sigan haciendo, o subcontraten a otras mujeres para hacer, lo que históricamente les ha sido impuesto: el trabajo doméstico y de cuidado, que lleva a las mujeres a cubrir dobles y triples jornadas al día.
De acuerdo con datos del INEGI (2019)[1], en México, del 100% del tiempo anual de las mujeres, el 74.8% lo dedican a labores domésticas y de cuidado ¿y el resto? no, no descansan, lo dedican al trabajo remunerado.
Pero atención, que el trabajo doméstico y de cuidado no sea remunerado, no quiere decir que no genere riqueza; en México, éste equivale al 16.8 del Producto Interno Bruto PIB (4.1 billones de pesos). ¿Quién se queda con esta riqueza?, ¿quién se apodera de ella? Heather Boushey, economista norteamericana, analiza en su libro Finding Time (2016), el caso de Estados Unidos y afirma que, en los sesenta las empresas estadounidenses declaraban tener un socio oculto o más bien socia: la american wife (esposa estadounidense) que, a pesar de que no iba a las reuniones de dirección, ni hacía demandas salariales, era fundamental para la rentabilidad de la empresa porque le mandaba a sus empleados alimentados, con la camisa limpia y listos para trabajar todo el día sin preocuparse de nada más que trabajar[2]; lo demás, lo resolvían ellas. Este trabajo no remunerado, pero clave para la economía, no sólo lo cumplen las esposas, lo puede llevar a cabo cualquier mujer emparentada con los hombres: madres, hermanas, hijas, concubinas; situación que visibiliza la explotación capitalista y patriarcal de que son objeto.
El impacto negativo que genera esta sobrecarga de trabajo en las mujeres es significativo; el nivel de desgaste físico y emocional es brutal; siempre estresadas, siempre cansadas, siempre con achaques; sin poder adquisitivo para cubrir sus necesidades; sin tiempo para sí mismas, para procurar su salud, su bienestar, su recreación, su proyecto de vida; sin posibilidades de mejorar sus ingresos y sin ninguna expectativa de que esto cambie porque la sociedad (capitalista-patriarcal), sin importar que ahora, por méritos propios, sean científicas, profesionistas, empresarias, políticas, artistas, espera que sigan llevando a cabo el cuidado y las tareas domésticas, por “amor” y por ser mujeres, como si éstas le fueran “naturales” a su sexo -y no construcciones sociales de género- por lo que deben hacerlas sin esperar ningún pago ni ningún reconocimiento; ya que se trata de su “misión en el mundo”. Estas labores, aunque consuman la vida de las mujeres, están invisibilizadas y devaluadas y solo se notan, si las mujeres, no las hacen. Si no las hacen son: malas mujeres, malas madres, ¡unas egoístas! y hasta culpables de la descomposición social.
En este sentido, las feministas siguen luchando por mejores condiciones laborales para las mujeres, derecho a guardería para madres y padres trabajadores; en garantizar periodos de maternidad y paternidad que permitan que tanto hombres como mujeres se involucren en la crianza; igualmente impulsan que se haga ley el salario al trabajo doméstico y de cuidado y promueven la redistribución en el hogar de las tareas domésticas por partes iguales entre hombres y mujeres. Nada de esto es aún una realidad inminente, pero la lucha continúa, no sin una buena dosis de violencia en todos los ámbitos -en el Estado, comunitario, laboral, escolar, familiar-, producto de la resistencia de las estructuras capitalistas-patriarcales a cambiar.
Sin embargo, habrá que preguntarse qué tanto estas iniciativas, necesarias, válidas y legítimas, están realmente desmontando dichas estructuras, las cuales tiene entre sus principales dispositivos de explotación de las mujeres a la familia y a la maternidad.
Esta lucha requiere ir más allá de estas iniciativas y del aborto legal que supone la libre decisión de las mujeres sobre su cuerpo y su maternidad sin ser criminalizadas; esta lucha también implicaría impulsar otro paradigma de maternidad -no como una tarea sólo de las mujeres- y de agrupaciones distintas a la familia, sin división sexual del trabajo, ni jerarquización de éste, sin que el principal vínculo sea el parentesco, que pueda garantizar la sustentabilidad, la cooperación, la igualdad en derechos y obligaciones, la solidaridad, la crianza colectiva, el cuidado mutuo, la libertad y desarrollo de todas las personas integrantes, sin detrimento unas de otras y en armonía con su entorno; agrupaciones para las que el trabajo político y de participación ciudadana les sean inherentes, y no cosas de políticos, para reconstruir formas de Estado, de gobierno y modos de producción que renuncien a la explotación y destrucción y en cambio se comprometan con formas de vida sustentables. Aún hay mucho por hacer.
[1] INEGI (2020). Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México, 2019. Consultado en: https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia.html?id=6159
[2] D’Alessandro, Mercedes (2019) La economía de los cuidados: Quién cuida y quién prepara la cena como problema social. La Vanguardia. Publicación digital. 09/10/2019. Consultado en: https://www.lavanguardia.com/vanguardia-dossier/20191009/47872496945/feminismo-igualdad-mujeres-hombres-tareas-del-hogar-tareas-domesticas-baja-paternal.html

Azalea querida, un gusto leerte. Siempre un punto de referencia y de reflexión. En efecto, hay mucho por hacer, seguimos andando.
ResponderBorrarUn abrazo.
Mil gracias por tu comentario alentador y por asomarte a este blog al que eres bienvenida.
BorrarQué chida por compartir el pensamiento en voz alta y por revitalizar la vía "blog", ante tanta banalidad y superficialidad facebookera/twittera. "El amor como dispositivo de explotación de la mujer", podría denominarse este artículo; de ahí una de las tremendas dificultades para desquebrajar el sistema patriarcal/capitalista, en el que uno de los nudos que lo ata es justamente el mito del "amor"
ResponderBorrarRequetebuena idea pensar en otro artículo con ese título para complementar éste, lo tomaré en cuenta y muchas gracias por leernos!!!!
Borrar¡Un gusto leerte querida Azalea! Sin duda mucho todavía por hacer en todos los ámbitos en los que incursiona cada día la mujer. Abrazo fuerte hasta que podamos vernos.
ResponderBorrarAsí es, aun tenemos mucho trabajo, pero en eso estamos gracias por leernos y por favor no dejes de revisar nuestras periódicas publicaciones, colaboramos tres personas sentipensantes inquietas que queremos pensar en voz alta con ustedes.
BorrarMi querida Lea, desde Colombia te leo con mucha atención. La socia oculta, a la que no se le notaría el trabajo sino cuando deje de hacerlo, su artículo es contundente e imposible de rebatir. ¿ Cuánto hemos avanzado y cuánto nos falta ? ¿ cuánto retrocedimos con la pandemia ? cuánto se nos recargó en el cuidado de la salud en nuestras familias y en nuestro entorno ? nos toca seguir nombrando todo para que siempre lo tengamos presente, para que cuando algo se nos está haciendo "normal" nos recordemos que no es normal. Nuestro destino por ser mujeres es una batalla constante contra las "normalidades" que espontáneamente se van volviendo paradigma en la mente de todas y todos. Gracias por recordarnos aquí con tu escrito que la lucha sigue, no podemos parar un solo momento, tenemos que nombrar, tenemos que hablar, tenemos que gritar siempre, nunca podremos dejar de hacerlo. Un abrazo querida y que usted siga escribiendo como lo hace.
ResponderBorrarBris, qué honor recibir tu comentario, igualmente lleno de verdad y si, justo, la pandemia exponenció ese trabajo invisible sobre las mujeres así que como dices habrá que seguir nombrándolo y visibilizándolo. Te abrazo fuerte, agradezco siempre tu columna que no me pierdo nunca y hasta siempre querida.
BorrarMuy bien sintetizadas las estructuras actuales que entre todas debemos ir transformando para crear un ritmo de vida más armónico.
ResponderBorrarSigue elevando tu pensamiento, tu voz ,tu poesía y tu canto para todos. ¡Gracias Azalea!
Oh querida Matlactli!!! que gran sorpresa recibir tu comentario, muchas gracias, sin duda tu has sido parte integral de lograr profundidad y armonía, gracias por tus palabras, tu generosidad y siempre aparecer en momentos tan especiales. Abrazo fuerte!!!
BorrarMuy bien sintetizadas las estructuras actuales que entre todas debemos ir transformando para crear un ritmo de vida más armónico.
ResponderBorrarSigue elevando tu pensamiento, tu voz ,tu poesía y tu canto para todos. ¡Gracias Azalea!