jueves, 4 de marzo de 2021

PENSAMIENTO MÁGICO

 


Escrito por: Enrique Arrúa

Jean Piaget describió el pensamiento mágico como aquel característico de las niñas y los niños de entre los 2 y 7 años de edad. Es un periodo, una etapa del desarrollo que expresa una forma de ver e interpretar el mundo que le rodea, extraordinariamente avanzado y rico respecto a su etapa de desarrollo anterior y a su vez aún distante y limitado respecto al pensamiento adulto. Sin embargo, lo que es propio de esa etapa del desarrollo, deja de serlo cuando se llega a la adultez; ya que, sin presentar daños neuronales ni lesiones estructurales que se lo impidan, las personas no desarrollan capacidades de análisis y síntesis, de abstracción, reflexiva y reversiva que les sustente como personas adultas, críticas y creativas.

Hay varias formas de identificar el inapropiado pensamiento mágico de personas adultas de cualquier edad; quizá la más sencilla sea ver de qué manera se relacionan, precisamente, con los y las preescolares, pretendiendo interaccionar como si se tratara de iguales. Si el niño o niña no adopta el punto de vista de la persona adulta, recibe imposiciones y castigos o descalificación y humillación por parte de ésta. La persona adulta no consigue diferenciarse del niño o la niña cuando se burla, cuando hace escarnio de él o ella. Abusa de su asimetría física, emocional y relacional en contra de la niña o el niño.

Hay una frase adulta particularmente significativa: “¡Antes, sólo te miraban y te portabas bien!”. Obviamente, esas miradas de antes, no provenían de personas adultas dulces que transmitían paz y tranquilidad a las almas infantiles para apaciguarlas, sino que son referencia del maltrato ejercido hacia las niñas y los niños proveniente del pensamiento mágico adulto que sustituye la memoria de su comportamiento violento por una idea fantasiosa a través de la cual pretende justificar que su actitud intimidadora fue algo “bueno y maravilloso”, que sus amenazantes miradas adultas, impusieron el “buen comportamiento”. Sin embargo, prácticas como ésta, que nada tienen de educativas, se visibilizaron como violencia muy recientemente. Se puede recordar que el reconocimiento médico y científico del abuso y maltrato infantil data de 1964, lo que no significa que el maltrato infantil no existiera, si no que estaba naturalizado, invisibilizado, justificado.

Una persona adulta con un pensamiento desarrollado, en primer lugar, tiene las capacidades necesarias, para cuando se relaciona con la niñez, de discernir qué es un niño y una niña; es capaz de reconocer su responsabilidad respecto a las asimetrías que le otorgan poder sobre el niño y la niña y las usaría y transformaría en oportunidades para explorar lo que ellas y ellos piensan, dicen, hacen, sienten y necesitan, para así, actuar en consecuencia.

Las incapacidades del pensamiento mágico adulto se reconocen también cuando las personas adultas no pueden intercambiar ideas con sus iguales y en su lugar les atacan, muestran incapacidad para reflexionar e integrar variantes a sus ideas preconcebidas, muestran facilidad para llevar la contraria y soltar antónimos -ej. dices blanco, dicen negro- sin necesidad de fundamentar y recurren frecuentemente a la invención o repetición de falsedades, actitudes que además denotan un trasfondo ético y de valores.

¿Si no existe lesiones neuronales ni estructurales que justifiquen esta falta de desarrollo del pensamiento, qué es lo que explica esta situación de que un número importante de personas adultas sanas no hayan podido evolucionar desde el preescolar? Sin duda, son múltiples las causas, pero una primera aproximación para responder a esta pregunta es: no contamos con un sistema educativo que desee, fomente ni estimule el desarrollo intelectual integral que permita la existencia de hombres y mujeres libres de pensamiento, críticos y creativos, dado que el sistema educativo se asienta a su vez en un sistema económico, político y sociocultural que requiere y se nutre del pensamiento mágico para perpetuarse y reproducirse.


3 comentarios:

  1. Querido Enrique, que gusto leer sobre infancia, un sector de población con el que me gusta mucho trabajar desde el arte desde la enseñanza aprendizaje, justo porque, hay muy pocas opciones para reestructurar nuestras formas de entendimiento para con ellos y ellas.

    A mi me ha tocado capacitar gente en relación a metodologías participativas, pero antes de entrar a esos temas pedagógicos, primero se toca el tema de infancia, desde la concepción que tenemos...así que es ahí donde siempre se toca la fibra, encontramos de inmediato unas ideas bien retrógradas y adultocentristas al respecto, se convierte al inicio en un tema muy polémico, por el simple hecho de cómo fuimos educados y como hoy por hoy seguimos repitiendo los patrones, creyendo que hacemos lo correcto, que verbalizamos la violencia repetidas veces y somo crueles con la forma de hablarles, incongruentes con la forma de ser y hacer, exigiéndoles respeto, compromiso y sumisión desde pequeños para moldearlos a una vida llena de mentiras y prejuicios a nuestra conveniencia, dependiendo del contexto.

    Yo aun sigo tirando muchos prejuicios en cada grupo al que me enfrento, porque no se trata de confrontar niños y niñas con la realidad actual, sino confrontarnos a nostr@s mism@s con nuestra propia realidad y al ser capaces de observarnos, vemos como hemos sido moldeados perversamente en medidas de control muy violentas y duele mucho tirar todo eso que está arraigado sobre nuestra educación.

    Pero lo cierto, es que, en la medida en la que logramos visibilizar esos malos hábitos, esas malas frases, esos malos entendimientos, es que logramos poco a poquito, irlos transformando en palabras amorososas para reencontrarnos con nuestros niños y niñas interiores, para sanar las heridas, eliminar lo que no nos corresponde, lo que nos fue heredado... para construir un nuevo entender en el que nos involucra tanto a adultos más sanos que podamos acompañar a otras nuevas generaciones de niños y niñas, menos violentados.

    Gracias por éste artículo!!! :)

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  2. Muchas gracias Adriana por compartir y por la retroalimentación. Hay mucha rama que impide ver el gran tronco y las raíces que nutren las tantas y varias injusticias; sigamos! Abrazo y seguimos en contacto.

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    1. Sabes Enrique! éste tema me interesa mucho con el sector de talleristas con los que trabajo en común, estaría genial si nos compartes más autores al respecto, así podré compartirlo en mis redes para que crezca nuestra biblioteca de referentes pedagógicos que sustente nuestras propuestas de enseñanza aprendizaje y que muchas veces cuando entramos a convpcatorias, nos tiran de a locos, justo porque creen que nos estamos inventando el hilo negro, cuando en realidad ésta lucha es desde hace muchas décadas, pero que tenemos pocos referentes, sobre todo en la parte artística.

      Entonces, es ahí donde creo que tus artículos nos pueden ayudar mucho a tener más referentes desde la psicología, que nos apoyen en nuestras propuestas.

      Abrazo y que tengas un excelente día ;)

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