Escrito por: Azalea Marrufo
Cuando nacemos, el mundo ya está nombrado, clasificado y jerarquizado. Gran parte de la vida, si no es que toda, la ocupamos en aprender ese mundo “dado” que impide o deja poco tiempo para la sorpresa, el descubrimiento, la creación y la recreación.
Ingenuamente, pensamos que la identidad es una construcción personal, cuando en realidad; ya existen opciones identitarias preestablecidas que se estructuran a partir de la apariencia corporal externa -particularmente la sexual-, el color de la piel, el lugar geográfico de nacimiento, el estatus socioeconómico de padres y madres, hasta la función y expresión del deseo erótico en el desarrollo; el cruce de estas variables impondrá la identidad que hemos de asumir; identidades que, además de prefabricadas, están jerarquizadas, por lo que el mundo nos tratará de forma diferenciada, permitiéndonos el ejercicio de más o menos derechos, en función de la identidad que determine que debemos adquirir.
Este escenario, a lo largo de la vida, genera una permanente tensión entre lo que realmente queremos ser y lo que el mundo, ficticio, nos obliga y exige ser. Sin embargo, lo que queremos ser, generalmente, queda eclipsado por el modelo de ser que el mundo nos impone; ya que aceptar la imposición tiene como “recompensa” incluirnos, permitirnos vivir en una orilla del mundo o en el sótano del orden social, pero para ello debemos acallar las voces internas que se resisten al molde, que se duelen e incomodan al tener que encajar en la horma, que quieren experimentar la libertad de ser, aunque no tengan permiso, aunque no tengan nombre, aunque no gusten.
Esa voz interna es la que me invita a afirmar y manifestar que no soy ni me siento mujer ni hombre; ni femenina ni masculina; ni gay ni lesbiana; ni asexual, ni queer, ni trans; ni animal, ni cosa, ni nada. Ninguna letra del LGBTTTIA me define. No aspiro a ninguna identidad hegemónica, ni me resigno a una identidad subalterna o alternativa. No acepto ni quiero ser clasificada. Simplemente quiero ser yo misma y reinventarme a cada instante con y en comunidad de todo cuanto me rodea.
Para lograrlo es preciso comprender que las identidades sexo-genéricas, de clase, de raza, de nacionalidad no son caprichos, ni costumbres; son estructuras que organizan la vida social y personal para hacernos creer que el catálogo, que nos clasifica, nos separa y nos jerarquiza, es natural; para no indignarnos de que los derechos sean privilegios de unos pocos; para que jamás cuestionemos este catálogo de injusticias, sino sólo lo actualicemos y reproduzcamos; para que ni siquiera nos atrevamos a sospechar que es posible construir otra realidad, una de seres libres y cohesionados, una en que nadie sea menos ni más, una donde la diferencia no signifique desigualdad. La lucha por ese otro mundo posible, esa, es mi identidad.

Me alegra tanto saber que ya por fin haz construido un espacio de lectura, donde podemos compartir pensamientos y sentires, pero sobre todo, saber que no estamos solas ni solos, que hay otras personas que también piensan, creen y luchan por una realidad distinta, una en la que podamos ser nosotr@s mism@s, sin mascaras, sin prejuicios, con respeto y cariño.
ResponderBorrarLes abrazo a ti, a Enrique y a Lety, por un nuevo comienzo de palabras y pensamientos libres!
Carnala!!! qué chido que te viniste a echar una vuelta al blog, te recuerdo que tu me diste ese primer empujón y me capacitaste para empezar a armar este blog, también formas parte de él, gracias por tus bellas palabras y mucho éxito para ti también con tus nuevos proyectos, te quiero mucho y me da un gusto enorme leer y tenerte como lectora y aliada de estos pensamientos en voz alta.
Borrarjajaja... con gusto hna. que sirva de algo lo que he aprendido en mis chambas de miss!!!! me alegra también saber que ya le perdiste el miedo y que puedes seguir haciendo uso de las herramientas tecnológicas para fines en común con otras y otros que necesitamos de espacios para descargar nuestras emociones y encontrar nuevas manadas en las que empaticemos con nuestros quehaceres sociales. Gracias por tus buenos deseos, yo y el Benito, adaptándonos, pero contentos del nuevo reto. Te mandamos abrazo y muchos éxitos para tu espacio virtual :D
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