Escrito por: Antonio Hernández Ramírez[1]
Desde niño siempre he soñado muchas cosas. A veces son sueños bonitos, otras son sueños muy desagradables. ¡Han sido tantos! Es como una colección de sueños los que puedo recordar.
Cuando yo tenía como quince años mi abuelo se acababa de morir, era la primera persona que yo veía que se moría y eso me hizo sentir muy mal. Esa noche de su muerte soñé con una hoguera grande y, frente a ésta, se encontraba un anciano con cara muy alegre y un rostro bondadoso que brindaba confianza. Yo estaba frente a él, igual, en torno a la hoguera, ambos semidesnudos, recuerdo nuestra piel era muy morena, le pregunté dónde estábamos y él me respondió que en Ahuilizapan; le pregunté qué año era y él me dijo que era el año Uno Caña. Obviamente yo no sabía dónde era Ahuilizapan ni lo qué significaba Uno caña. Al otro día del sueño le pregunté a un maestro de la escuela secundaria y él me dijo que Ahuilizapan era el antiguo nombre de Orizaba, Veracruz y Uno Caña de acuerdo con el calendario azteca era el año en que llegaron a México, al puerto de Veracruz, los españoles. Regresando al sueño, recuerdo que el anciano amasaba una bola de masa de maíz en sus manos, le pregunté qué hacía, me respondió: estoy haciendo hombres y mujeres, entonces me sonreí y le dije: lo que yo creo que estás haciendo son tamales; entonces él contestó: estamos hechos de masa de maíz, con cal, con sal, con manteca y llevamos un alma y un corazón y abriendo la bola de masa metió algo en ella, la cerró y envolvió en hojas; en eso apareció un hoyo gigante en la tierra con piedras al rojo vivo, carbones y hojas sobre las cuales el anciano fue acomodando toda su creación y me volvió a repetir: ya que estamos formados con masa, cal, sal, manteca, un alma y un corazón somos llevados a una matriz durante cierto tiempo y luego estamos listos. Yo pensé: justo así, como los tamales.
Cuando desperté ya no sentía la angustia que me provocaba ya no volver a ver a mi abuelito, sino que pensé que la vida y la muerte eran parte de un proceso en cocimiento, y, desde entonces, a mí me llama mucho la atención cocinar, particularmente, tamales.
Los tamales aquí en México son de muchos tipos, su ingrediente principal es la masa de maíz, pueden ser dulces o salados y están rellenos con salsas, carnes, vegetales, chiles e ingredientes típicos de cada región del país. Suelen envolverse en hojas de maíz o en hojas de plátano, una vez envueltos se llevan a una vaporera, al horno de una estufa o a un hoyo en la tierra con el propósito de cocerlos. El origen de este platillo es prehispánico y están siempre presentes en nuestras festividades más importantes.
Ahora ya soy adulto, mis sueños ya no son como antes; antes pensaba que los sueños eran inofensivos, que simplemente eran experiencias, agradables o desagradables cuando dormía, pero ahora empecé a tener serios problemas de salud: se alteró mi presión arterial, aumentaron mis niveles de azúcar, me sentía nervioso, muy cansado y estos síntomas se presentaban sobre todo al despertar y en el transcurso del día iba mejorando, pero se repetían cada mañana, tuve que acudir al médico y con mi terapeuta acupunturista Norma.
Primero me recetaron pastillas de pasiflora que me permitieron descansar; los primeros días amanecí muy bien, sin ninguno de los síntomas, pero dejé de soñar. Norma, al ponerme por primera vez las agujas me despertó una memoria de cuando niño que me hizo recordar muchos sueños de aquella época, recordarlos me tranquilizó y permitió mejorar mi salud. Entre todos esos sueños recordé el que les he contado del anciano.
Haberlo recordado me inspiró a crear un tamal que tuviera tres colores como el de mi bandera: verde, blanco y rojo y además que tuviera ingredientes que nos identifican como mexicanas y mexicanos; así que teñí la masa de maíz con hierbas y especias para darles esos colores, usé: chaya, epazote, achiote, cilantro. Para los rellenos, es decir para darles su alma y su corazón, a la parte verde le puse charales -pescaditos secos-, nopales, salsa verde; para el relleno de la parte blanca coloqué un condimento yucateco que se llama relleno negro, guisado con manteca y epazote con pedacitos de huevo cocido; para la parte roja hice una salsa de cacahuate, chile de árbol y chapulines, típicos de Oaxaca con trozo de cebolla y jitomate. Los envolví en hojas de plátano y los horneé por cuarenta minutos. Su textura quedó crocante por fuera y jugosa por dentro.
Cuando salieron del horno recordé a mi abuelo cuando le gritaba a mi madre: ¡Antonia, tu hijo ya está haciendo chillar las cazuelas! Porque no me sacaban de la cocina. Estos tamales son mi creación, llevan una parte de mi alma y mi corazón. Disfruto hacerlos y compartirlos.
Ahora sé que mis sueños no son inofensivos y no sirven para dañarme sino sobre todo sirven para crear y hacer mis sueños realidad.
[1] Primera colaboración de uno de nuestros lectores, esperamos sea el inicio de muchos Pensamientos en Voz Alta por parte de nuestras lectoras y nuestros lectores para este blog. Gracias.


haaa que bonito relato! me encanta leer sobre los sueños, sobre las historias oníricas, pero sobre todo, de las historias de chiquitos, cómo se transforman, cómo nos apropiamos de ellas y terminan viviéndose a lo largo de nuestra vida.
ResponderBorrarEsa forma tan bonita de hablar sobre los tamales, me recuerda que mi madre me contaba que cuando ella estaba embarazada de mi, lo único que se le antojaba, eran los tamales de verde... y al nacer, ahora que ya estoy grande, se que unos de mis platillos favoritos son los tamalitos de verde con carnita de puerco, pero los que más me gustan, son los de mi madre, porque no he probado una salsa igual, ya que su ingrediente secreto es el comino... mmm... no más de recordarlo, se me hace agua la boca.
Esos tamales, sólo los probamos en día de muertos y cada año, se que con gusto estoy esperando probar esos tamalitos en mi paladar.
Gracias Antonio, por compartir tu historia, a mi también me hizo recordar mi infancia :D
Querida Adriana
BorrarAntes que nada decirte que mi casa es tu casa para cuando quieras venir a comer estos u otros tamales y éstas u otras historias.
Te agradezco tus palabras que son muy motivadoras para mí.
Increíblemente motivador. Gracias por compartir. La creatividad no tiene límites cuando le damos oportunidad de inspirarnos, me encantaría probar algún día ese tamal tan original. Abrazos
ResponderBorrarGracias por tus palabras que antes de enaltecer mi ego me harán ser más creativo ( ya estoy pensando en otros tamales).cuando gustes en mi casa te esperan unos tamales y muchas historias para contar.
BorrarToñito eres un ser muy especial te amo con todo mi corazón!
ResponderBorrarTambién tú estás correspondida de la misma manera pues nos unen recuerdos y recetas.
BorrarQué historia tan más linda, tan llena de vida.
ResponderBorrarRecordé mi infancia con toda la ritualidad al preparar los deliciosos tamales, en mi caso, los rellenos de pollo, con un huevo duro, aceitunas, mucho mole negro y envueltos en hojas de plátanos. Qué delicia!
Mi abuelita no quería que estuviéramos cerca de la olla en donde se cocinaban los tamales porque decía que así no se cocerían, entonces nos íbamos a jugar.
Después a disfrutarlos!
Gracias Antonio por este relato muy conmovedor.
Querida Carmen gracias a tí por leer éste relato que nos indentifica en muchas cosas: por los sueños, los recuerdos, las cocinas y los tamales.
BorrarHola toñito en verdad un relato que me ponía la piel chinita conforme iba avanzando en la lectura espero que este y todos tus sueños se hagan realidad eres una gran persona y todavía más un gran amigo,mi familia te quiere mucho y formas una parte
ResponderBorrarMuy importante en nuestra vida,que dios te
bendiga y de salud x siempre.
Esperamos que muy pronto podamos probar esa deliciosa y mágica creacion
Gracias por permitirme ser parte de tú familia.
BorrarAgradezco tus palabras que son como un bálsamo para mí espíritu.
Tus relatos,anecdotas y vivencias siempre me an encantado al igual que tus deliciosos platillos,preparados con Amor,esmero y dedicación.Siempre encuentras en que inspirarte.Te felicito y espero pronto probar uno de estos tamales que de solo verlos me saboreo 😋
ResponderBorrarMuy agradecido por tus amorosas palabras. Ya lo sabes mi casa es tú casa
BorrarHola Toñito, esta increíble tu historia, plasma toda tu emoción y así la sentí, que afortunado de tener esa inspiración. Mucho éxito como siempre lo has tenido, al ser una persona tan cálida. Espero pronto probar ese delicioso platillo.
ResponderBorrarMuchas gracias por tu comentario que me hace sentir lleno de orgullo y motivado para crear.
BorrarExtraordinaria historia, entre mito y realidad, esa parte de los sueños en que podían ser viajes astrales es muy vívida en tu historia querido Toño, muy poética, aparte de antojable, yo quiero uno de esos tamales!!!, haces envíos a Puebla jejeje?, ojalá nos sigas encantando con más historias y recetas, estaré ansioso de tu próxima colaboración, abrazo hasta Cancún querido amigo!!!
ResponderBorrarQuerido Juan muchas gracias por el comentario acertado pues las cocinas tienen eso: sueños, magia, platicas con personas a las que uno aprecia. Ya sabes que mi casa siempre te estará esperando.
BorrarLa cocina es el arte más antigua y más valioso del mundo. la cocina nos transporta a lugares, sentimientos, recuerdos, pero sobre todo la cocina y su elaboración nos hace reunirnos en la mesa como familia . y más si hablamos de los tamales que son una representación representación digna de nuestras raíces mexicanas. Excelente redacción y de la receta que se puede decir? magnifica esos ingredientes hacen a ese tamal único,especial y sin duda delicioso. Fuerte abrazo desde CD Juarez . escribe un amigo Jarocho.
ResponderBorrarMuchas gracias mi gran amigo
BorrarEstoy muy orgulloso de mi hermano, doy gracias a la vida Antonio por conocerte, a Dios, a ti por permitirme ser parte de tu vida en cierta forma. Nuestra amistad ha sido maravillosa, aunque estamos lejos, sabes y se que contamos con alguien. Te quiero mucho. Que gran articulo, lo amé, tanto como amo los tamales. Me encantan tus historias, eres parte de mi juventud que se ha ido. Aquí estamos, y recuerda aprender a adaptarte a esta nueva edad.
ResponderBorrarQuerido hermano gracias
BorrarEres una persona muy especial para mí y ojalá que pronto nos reunamos a probar estos tamales.
Excelente relato, felicidades también por seguir con esa pasión al cocinar, por algo la gastronomía mexicana es considerada patrimonio de la humanidad, por la Unesco. Felicidades y esperamos escribas otro artículo más, sobre este arte.
ResponderBorrarGracias primo pero además es un sincero homenaje a nuestra abuela " que a esa si se le guisaba aparte"
BorrarYo estuve ahí, yo los probé, y soy fan de Toño y su cocina.
ResponderBorrarAsí es casi casi que tú vives aquí....en mi corazón
BorrarWow, me encantó tu redacción Toñito, claro ejemplo de que uno decide como tomar cada experiencia que pasamos y tu al final decidiste salir avante, sin duda con esa mezcla de anécdotas, sueños y relatos pudiste hacer excelente mancuerna con la cocina que tanto te gusta, he probado tus preparaciones y creaciones y se disfruta de principio a fin, desde un delicioso plato salado a uno dulce... Felicidades por tu nota, espero volver a leerte, un abrazo amigo!!
ResponderBorrarMuchas gracias por tantos apapachos y gracias por leer el relato espero poder escribir más cosas
BorrarHola Antonio, que hermoso tema y que manera de describir tu historia, espero que sigas escribiendo más sobretodo por el detalle de tomar como inicio el significado de Orizaba, espero poder leer más de tus artículos, pues se antoja saborear los tamales, espero algún día probar algo d lo que cocinas, que por lo que describes creo tienes un sazón esquisito, nunca pierdas tus sueños y trata de hacerlos realidad, felicitaciones.
ResponderBorrarMuchas gracias en realidad no se mucho de la cocina lo que si tengo es que los olores, los sabores y los recuerdos me inspiran a hacerlo. Te agradezco infinito
BorrarHola Antonio, que bello relato, me da gusto leer tu publicación, y me encanta tu manera de relatar tu historia, espero sigas publicando más artículos como este, y un consejo, nunca dejes de soñar, pues haces que con la imaginación se antoje tu comida, espero algún día saborear algo de lo que cocinas, felicidades y vengan más artículos como este.
ResponderBorrarMuchas gracias. Tú comentario realmente me motiva así que esperen noticias mías.
BorrarGracias amigo por compartir ese lindo sueño que hoy gracias a Dios se vuelve realidad siempre me sorprendes eres imparable y sobre todo compartiendo esa innovación en la cocina mezclando olores sabores y colores que solo a ti se te pudo ocurrir.muchas felicidades estaré pendiente de más notas porque de verdad me inspiras mucho.
ResponderBorrarQuerida amiga
BorrarSí, para mí los sueños son como una vida alterna y tú muy a menudo estás ahí, gracias por todo el amor
Mi Toño, amigo tú siempre siendo tú, original y haciendo todo con el alma y empeño así sin duda las cosas salen bien, exito siempre y felicidad, bonito relato de tus sueños, un fuerte abrazo!
ResponderBorrarQuerido Julio mi gran amigo de juventud,mi amigo incondicional se que hace mucho que no nos vemos porque estamos lejos pero muy cerca del corazón.gracias
BorrarHola! Realmente fue un sueño mágico y reparador, y qué agradable fue leer tu historia.
ResponderBorrarNunca he preparado tamales, pienso que en algún cumpleaños lo haré, serán verdes con pollo, de piña y de cerdo en guajillo.
Será una ocasión única y especial.
Hola! Realmente fue un sueño mágico y reparador. Además, te permite compartir una historia muy agradable.
ResponderBorrarEn mi caso, nunca he preparado tamales, lo estoy considerado para un cumpleaños... Serán de salsa verde con pollo, de cerdo en guajillo y de piña.
Dos sabores salados y un dulce. Será una ocasión especial.
Hola está súper interesante la manera en la que te inspirarte para crear este hermoso tamal que se ve muy bonito por fuera pero me imagino que es muy rico ya que contiene variedad de ingredientes que hacen que no sólo se vea bien por los colores si no que tengan un exquisito sabor ..Mucho éxito .. bendiciones!
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