domingo, 15 de agosto de 2021




Todas las decadencias existen 
para sostenerme.
E.M. Cioran 

Sobrevivir al infarto chiquito

La vida después de un Ictus

Escrito por Letizia Díaz Quiroz
Antes de ese episodio ni siquiera conocía la palabra, no había antecedentes en mi familia y aunque mis hábitos de vida no eran los mejores, en ningún escenario posible llegué a imaginar lo que iba a suceder.

La única certeza que tenía aquel 15 de abril es que no quería morir, pero era abrumadora la incertidumbre por no saber las secuelas que iba a experimentar. Mi permanencia en el hospital fue de una semana, ni siquiera ubicaba la gravedad de lo que había vivido. En la primera guardia de ese día escuché que había sufrido un infarto cerebral, pero “fue chiquito”.
Me dieron el alta médica, pero venía lo peor, llegar a casa y tratar de sobrellevar el día a día, experimentas miedo, coraje, ansiedad, tristeza, te ves sumida en una pausa forzada. Intentas entender la situación ¿por qué a mi? ¿por qué ahora? y hubo una respuesta que retumbó en mi cabeza y ¿por qué no?.

Tu cuerpo te hace sentir dolores y molestias que nunca imaginaste. El pronóstico aunque positivo te remite mínimo a 6 meses de recuperación. No eres autosuficiente, es obligada la asistencia 24/7, tienes momentos de ira, los días pasan y aunque nunca es fácil empezar de nuevo, encuentras los resquicios de ánimo para seguir adelante. Es tan duro asimilar los cambios que experimenta tu cuerpo, no me reconocía, ni siquiera era capaz de mirarme al espejo, no soy eso, me niego. Pero había que seguir y es una experiencia que te lleva al límite, buscas la manera de replantear las cosas, decidí raparme. Trataba de darme unos segundos frente al espejo, si eres tú, pero esto es temporal.
Con el episodio de hace unos meses sentí que perdía todo, planes, proyectos, personas, pero en realidad gané un montón, he sentido tanto amor. Todas esas personas que me quieren se han desbordado para apoyarme incondicionalmente, mi madre, ex-pareja, hermanos, sobrinos, cuñada, amigas, amigos. Me han dado tanto que nunca tendré palabras suficientes para agradecerles.

Actividades tan cotidianas se vuelven grandes logros, mantenerse en pie, subir o bajar una escalera, recuperar el equilibrio, poder estar sola, hacer caminatas largas.
Hoy se cumplen 4 meses y lo único que puedo decir es ¡Gracias! Estoy viva y soy funcional. Fui de ese mínimo porcentaje de casos que logran sobrevivir con secuelas “leves”, cada que leo esos números no dejo de sentirme aliviada.
En el difícil contexto de pandemia el 2021 me enseñó que puedo con mucho, sobreviví a un accidente cardio vascular, lidié con una dolorosa pérdida, he sentido tanto, física y emocionalmente en tan pocos meses.

Ahora sé que pase lo que pase hay un ejército de personas a mi lado que me apoyan y siempre estarán para mi. Aún me toca lidiar con ciertos estragos y secuelas, pero vamos bien, las molestias físicas siguen presentes y no puedo hacer nada para evitarlas.
Pero en este momento algo me queda claro, no puedo hacer nada contra el dolor físico, pero el dolor emocional es opcional y estoy decidida a disfrutar cada segundo, porque la vida sigue y me siento de puta madre.



4 comentarios:

  1. Bienvenida Lety! Gracias por compartir tu experiencia de vida, tan trascendente y aleccionadora! Abrazo fuerte!

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  2. Ay! Prima, me hiciste llorar, qué grata sorpresa verte finalmente como lo que eres: parte de este blog, bienvenida al blog, bienvenida a la vida, que sea el inicio de muchos pensamientos en voz alta y nuevas y maravillosas experiencias de vida.

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